Nueve años después… y los que vendrán

 

Tras una corta guerra en Zile (Turquía) hace mas de dos milenios, Julio Cesar se las gastaba con eso de Veni-Vidi-Vici (vine, vi y conquisté)... pero eso no ocurre con los imperios de hoy día.  Si quisiéramos reducir la experiencia norteamericana en Irak a tres latinajos, aunque menos melódicos, diríamos Invasi-Eradicavi-Turbavi algo de lo que ningún estadounidense puede estar orgulloso (invadí, destruí y lo dejé en caos).

No importa lo que el Pentágono y la Casa Blanca nos digan, el fiasco en Irak se ha convertido en el error más costoso en la historia del país, una comedia política de humor negro.  Y no fue solo la culpa de una mala decisión por un imbécil o grupo de imbéciles – Bush Hijo, Sadista Cheney y Locuaz Rumsfeld como el triunvirato bélico original, junto a dos docenas de tarados en sus círculos íntimos.  Por desgracia, esta vez el Congreso, junto a un pueblo con cerebros bien lavados, estrechó filas con una Casa Blanca vil y criminal.  Así que, nos guste o no a la ciudadanía, el conflicto de Irak no fue solo “la guerra de Bush”, sino la “guerra del pueblo”, una guerra con peligrosa secuela por venir, algo que continuaremos pagando en el futuro con sangre y tesoro.

Los medios dominantes del país, luciendo sus colores corporativos, nos traen las imágenes de los soldados volviendo al hogar con comentarios blanqueados.  Estos medios cuidadosamente hacen que este evento en diciembre no sea de celebración, pero de una forma grotesca simplifican la aventura de este imperio en una simple frase, “una guerra costosa con 4.500 norteamericanos y 100.000 iraquíes victimas de ella”.  Ahí lo tienes, la suma total de nuestra intervención criminal bajo el grito de “Democracia y Libertad”.  Hace casi un milenio (1099), fue el grito de Deus vult (Dios lo quiere) que llevó a la cristiandad a su Primera Cruzada y la captura de Jerusalén.  Ahora es el grito seudo-patriótico de defender nuestras libertades lo que nos lleva a una guerra a medio mundo de distancia.  Verdaderamente, nos rige la estupidez.

Ha sido, y continua siendo, una guerra costosa, con cifras que el gobierno prefiere no pregonar.  Y aunque el número de victimas norteamericanas en esa guerra sea de 4.500 los demás datos quedan sin dar.  Ese numero de victimas iraquíes que se nos da en las noticias, 100.000, no es sino una fracción del numero que fuentes acreditadas nos dan y que oscila entre medio millón y un millón.  Aun así, estas cifras apenas nos dan las implicaciones del verdadero holocausto creado por decisiones tomadas en la Casa Blanca durante los meses que precedieron la invasión de Irak en marzo del 2003.

Muy poco se habla de las decenas de miles de soldados estadounidenses heridos y mutilados... o de los cientos de miles de militares con problemas mentales por culpa de esa guerra... o de los millones, si millones, de iraquíes desplazados de sus viviendas y comunidades... o del sufrimiento y depravación de la población por años después de la invasión – por falta de agua, electricidad y carencia de seguridad personal.  Ni tampoco se habla de las indignidades sufridas por una nación ocupada, donde el castigo por crímenes cometidos por el militar invasor no ha sido apropiado... ¿se acuerda alguien de los incidentes en Faluya y Haditha entre otros?

No es nuestra intención visitar la guerra una vez más, o poner nuestra mano en la llaga de la ignorancia del norteamericano.  Ni tampoco es nuestro punto cubrir la ineficiencia de esa guerra ni en el campo de batalla ni en otros aspectos... lo que los medios denominan como una gran desventura.  Pero si queremos llevarlo un paso hacia delante y denunciar la estupidez de un imperio cuyo liderazgo civil, militar y académico fue incapaz de leer historia y extrapolar de la misma.

Fue en 1920 y el desmantelamiento del imperio otomano cuando la Liga de las Naciones creo la nación de Irak, dándola sus fronteras y poniéndola bajo protectorado de Gran Bretaña.  Irónicamente fue un dictador secular, Saddam Hussein, quien mantuvo el orden en un país dividido por culturas y religión, haciéndolo con una minoría sunita, poca adherencia de los chiítas y desafío abierto de los kurdos.

Las elecciones democráticas bajo la ocupación norteamericana han consolidado en el poder a la mayoría chiíta sobre los sunitas, dejando a los kurdos ejercer un alto grado de autonomía en su región.  Para EEUU esto representa, además de una mano temblorosa en el petróleo de esa nación, un estado de cuentas que no puede ser peor.  Los chiítas en el poder no tienen el mínimo de gratitud a EEUU por haber obtenido ese poder, y su facultad de ejercer revancha-discriminatoria contra los sunitas.  De hecho, e involuntariamente, EEUU ha sido la celestina en el romance que está tomando lugar entre Irán e Irak.

Nos preguntamos... ¿es el retorno del imperio persa algo inminente de convertirse Irán en potencia nuclear?

Las últimas tropas norteamericanas que suman 18.000 nos están llegando este mes.  Nos preguntamos si la Casa Blanca y el Pentágono tienen en sus planes el desplazo de 500.000 mas a esa región en un futuro cercano según Israel prepara defender su hegemonía nuclear en esa región.