Crímenes Económicos y Juicios “a la Núremberg”

 

Prefiero el uso de la palabra en español “perogrullada” al tibio equivalente en inglés de obviedad o tópico.  En mi juventud teníamos una exclamación que semejaba mas a perogrullada cuando confrontábamos a alguien diciendo algo obvio con, “¡no digas, Dick Tracy! [Dick Tracy era un personaje de tebeo, un detective resuelve-todo.]

Las grandes “mentes” norteamericanas nos dicen ahora que una recesión doble  ha pasado de la posibilidad y se está convirtiendo en alta probabilidad.  Y claro está, no me cabe sino responder con un, ¡no digas, Dick Tracy!  En realidad nunca salimos de la recesión, olvidémonos de esos datos intermitentes que solo han servido para confundir y enmascarar la verdad de las economías del mundo, particularmente las cercanas e influenciadas por la norteamericana.  Nos preguntamos como es posible que cualquier observador de la economía, viendo o simplemente adivinando, la sobre valuación del activo en los principales bancos del mundo – y nada menos que por billones de dólares, pudiera echar a un lado esto como algo irrelevante.  Dependiendo en cuantos billones están inflando a esos bancos, la recesión permanecerá en EEUU y gran parte de Europa hasta por una década, y eso asumiendo o redistribución de riqueza, o altas medidas de austeridad.

Aunque algunos de los crímenes económicos de estos tiempos son globales y debieran ser procesados por un tribunal internacional, hay naciones que no están preparadas para otorgar su autoridad a un cuerpo como el Tribunal Internacional de La Haya en materias económicas complejas que no saben como las va a afectar.  EEUU, una nación donde gran parte del crimen técnico-financiero se originó, nunca consentiría tal escrutinio, y la cierta acusación de sus líderes más prominentes en finanzas, la banca y la política.  Nadie espera que ese masoquismo ocurra por crimen que ocurrió, y se le permitió que ocurriera desde la cima del poder económico y político.

No necesitamos que ninguna autoridad legal extranjera nos hable del crimen que se albergara, y sigue albergándose, tanto en Wall Street como en Washington; pero aun sabiéndolo también reconocemos nuestra impotencia en poder cambiarlo.  Tan solo se necesita liderazgo honesto que escuche el clamor del pueblo por justicia económica; lideres que puedan conseguir el habilitar un tribunal económico domestico que funcione bajo las leyes en vigencia y, de ser necesario, leyes extraordinarias expo facto que tendrían que ser promulgadas para restaurar confianza y proferir un sentido de imparcialidad, justicia socioeconómica y moralidad en la nación, y aquellos que el pueblo elige para que los represente.  Ese tribunal debe ser totalmente independiente y sin influencia de la Casa Blanca, el Congreso o el Departamento de Justicia; un cuerpo legal al cual se le daría autoridad temporal investigadora, fiscal y punitiva bajo un código predeterminado, o una lista de principios.

Los que somos aficionados a la historia, específicamente al periodo 1937-1947 (Segunda Guerra Mundial con eventos anteriores y posteriores a la misma) tendemos a ver los Procesos de Núremberg (1945-6) con diferentes grados de criticismo.  Apenas necesitas los mínimos conocimientos de Derecho para darte cuenta que muchos de tales procesos simulaban ser más una banda de linchadores que un tribunal encomendado a los principios universales de la ley común.  Los acusados, prisioneros de guerra, no eran permitidos cuestionar la equidad de los jueces, y se les negaba el derecho de apelación.  Muchos de los crímenes de que se les acusaba, y se les encontraba culpable, habían sido cometidos, o se estaban cometiendo, por los acusadores o sus gobiernos; tales crímenes muchas veces dentro de leyes que eran retrospectivas.  Y para colmo, los tribunales tenían sus propias reglas sobre informe pericial que eran irrefutables.

Aun así, aunque la historia concluya que los Procesos de Núremberg no fueron sino justicia ilusoria, o hasta una parodia de justicia, el argumento resulta valido de que estos procesos sirvieron para aplacar la demanda de justicia de un continente en ruinas y ensangrentado donde 40 millones de personas habían perdido sus vidas; no importa que la realidad no fuese sino una justicia de los victoriosos; superando por lo menos lo que anteriormente fuera una resolución post-guerra de venganza sobre todo un país o todo un pueblo.

Afortunadamente, hoy día todo aparenta ser más prometedor, y el gobierno en EEUU podría ofrecer algo más que una semblanza de justicia desenredando  los crímenes económicos por medio de tal tribunal.  Los fallos en los procesos de Núremberg podrían ser superados en su mayoría, sirviendo de este modo no solo a la justicia sino a la necesidad de calmar a la nación y volverla a dar confianza en sus instituciones económicas, algo difícil después de haber sido incestuosamente violada por ese mismo liderazgo institucional; violación que se llevó a cabo bajo los auspicios del mercado libre y la globalización.

Obama, impotente y sin la mínima idea, habla sobre la creación de empleos... ¿Que tal si se utiliza la recaudación (requiso) de mas de un billón de dólares de lucro ilícito, mas apropiadas multas, de estos gángsteres bancarios que dominan Wall Street?  Seria la forma perfecta de invertir, sin añadir a la deuda nacional, en millones de puestos de trabajo para renovar la infraestructura del país que está comenzando a verse como la de un país en desarrollo.  La mayoría de estas entidades ladronicias que pueblan Wall Street se irían a la bancarrota, lo cual seria algo positivo ya que no crean valor adicional al comercio o a la sociedad... una industria que por lo general no ha sido sino un parásito que ha contaminado a las instituciones del país, así como a la avaricia y vanidad de nuestros políticos.