Agurtecracia: Bajo el control de charlatanes

 

 

Bien sea estemos pagando por nuestro “excepcionalismo” o sea una maldición, todo parece indicar que en EEUU estamos condenados por nuestro gobierno a vivir en constante mentira.  En el 2002, fue el charlatán Bush con su mentira política, la existencia de armas de destrucción masiva en Irak lo que le permitió instigar temor y salirse con la suya en restringir libertad, llevarnos a dos guerras y convertirse en carterista de las clases humildes.  Ahora es el charlatán Obama con su triste mentira económica de que la economía está mejorando; de que las cosas marchan bien; de que todo está atado y bien atado.  Y eso me lleva a unas cuantas preguntas que estimo debiéramos estar haciéndonos.

¿Por qué pretendemos ser lo que no somos?  ¿Por qué decimos tener un gobierno del pueblo por vía de nuestros elegidos representantes (republicanismo) cuando sabemos muy bien que en el mejor de los casos es un espejismo y en el peor, una mentira cruel?  ¿Por qué nuestra actitud apática a los problemas que hemos creado, enterrando la cabeza en la arena, en vez de atentar resolverlos?  ¿Será acaso porque somos vagos e ignorantes, rindiéndonos a la agurtecracia, al puño del charlatán, debido a la creciente obesidad en nuestra ignorancia?

La política y la economía – la forma en que se entrelazan en EEUU – no son hermanas gemelas, ni siquiera hermanas; son una dualidad corpórea, una criatura incestuosa con dos cabezas que debiera haberse abortado.  Las dos simbióticamente se nutren para que la criatura pueda seguir viviendo.

Washington, no importa que sea un gobierno de Demócratas o de Republicanos, miente al pueblo norteamericano; “por su bien”, es posible racionalice el gobierno, cuando el motivo es simplemente el mantener viva a esa criatura: el capitalismo; o el sistema de libre empresa, que muchos de nosotros diríamos que ni es libre ni tampoco empresarial sino mas bien de rapiña, una invitación a la avaricia y al fraude.  Nos dicen que las cosas van mejor, y nos mandan como emisario-heraldo al apacible jefe del Banco Central, Ben Bernanke, como lo hicieran antes con su predecesor, el augusto y no tan sabio, Alan Greenspan.

No; la economía no se ha arreglado.  Todo lo que se ha hecho hasta el presente  por los defensores del capitalismo rapaz es posponer el cataclismo uno o dos años mas.  Los problemas continúan sin resolverse.  En el pasado tales problemas – pero no de esta magnitud – se les cubría con un velo y eventualmente el crecimiento en producto bruto lo arreglaba todo.  Pero economías desarrolladas como la de EEUU solo pueden crecer a una fracción de lo que se requiere para borrar billones de dólares “desaparecidos” en el pasivo de un sistema falso donde es posible que ese pasivo sea doble o hasta triple de los 14 billones de dólares que representan la deuda nacional.  En EEUU tenemos muchas instituciones “demasiado grandes para que se las permita ir a la quiebra” y no tan solo las asociadas con la vivienda, Fannie Mae y Freddie Mac.  Hay billones de dólares en papel financiero sin valor, o con poco valor, derivativas con sus hermanas y hermanastras que están aun por aterrizar en esa pista de devaluación.  Hay demasiados bancos enormes a los que no se les puede analizar apropiadamente, su concentración de activo discutible en cuanto su actual valorización.  Hay demasiadas garantías gubernamentales – federales, estatales y municipales – que no representan sino un obsceno fantasma de empobrecimiento a generaciones futuras.  Hay demasiados planes de jubilación que no han sido, ni están siendo, financiados adecuadamente.

Sabiendo esto, continuamos manteniendo la fe en nuestro Banco Central que nos lleva la economía de burbuja a burbuja: de la burbuja del Internet, a la burbuja de la vivienda, a la que posiblemente se esté creando con los precios en materias primas.

La política monetaria que ha mantenido la tasa de interés en cero, o cerca del cero, ha dañado económicamente a los más necesitados, a los que modestamente han estado ahorrando por años y se han jubilado.  Además ha facilitado, y está facilitando, la última burbuja, la que mantendrá al paciente vivo hasta el último segundo en que comience el rigor mortis. 

Entretanto el gobierno nos lanza la mayor entre las mentiras: que la inflación es insignificante o inexistente.  Durante los últimos 33 años, al Buró de Estadística Laboral se le ha exigido hacer cambios en la forma de medir la inflación 24, si 24, veces... no para obtener resultados mas precisos, representando la realidad, sino mas bien para que los resultados correspondiesen a la realidad política que el gobierno necesitaba.  Las necesidades y preferencias varían de familia a familia, pero la realidad es que dos tercios de la población en EEUU carecen de ingresos que superen sus necesidades básicas; para ellos la inflación anual probablemente oscila entre el 12 y el 15 por ciento (mi calculo de los últimos 16 meses).  El gobierno y las empresas, al no proveer el prometido ajuste en coste de vida se ahorran en pagar hasta 200.000 millones de dólares al año (según mis cálculos) que no es sino un impuesto a aquellos con pocos ingresos, en su mayoría, jubilados.

Hace un mes, un conocido que es empleado en una tienda local de una cadena regional (Noroeste del Pacifico) de tiendas-de-departamento me avisó de un pendiente aumento esa noche en los precios de la sección de abastecimientos.  Esa tarde obtuve los precios de lo que creí ser 20 productos significativos en la alimentación de una familia.  A la mañana siguiente me sorprendí al ver el aumento de precio en esos artículos de entre el 5 y el 35 por ciento, con una media aproximada del 11 por ciento.  En varios casos, reflejando el sistema rapaz y de engaño de los negocios, los aumentos estaban disfrazados como en el caso en que el precio de 3 panecillos era de $1, y ahora el precio se da como 2 panecillos por 88 centavos... un aumento de un 32 por ciento en que muchos compradores no se dan cuenta de su magnitud,  Para una gran mayoría estadounidense no viene al caso el que muchos productos conserven, o hasta bajen su precio (ordenadores, iPads, etc.) ya que tales productos no se pueden comer, o te aminoran el frío, o ponen gasolina en tu automóvil para ir al trabajo.  Continuamente se le insulta al norteamericano cuando se le dice que una inflación rampante como la que está ocurriendo, del 12 al 15 por ciento anual, se la mida con apenas el 2 por ciento.  Es una forma grotesca a que recurre el gobierno para librar guerras deshonestas... sobre las espaldas de los jubilados.

Son muchos años los que llevamos siendo gobernados por charlatanes, y nada ha cambiado en este país donde la democracia (gobierno del pueblo) ha sido reemplazada por agurtecracia (gobierno de los charlatanes); y ahora nos toca lidiar con el Charlatán-en-Jefe, Barack Obama.