Uber-futbolistas, unter-economistas y la locura del Mercado

Después de un mes de solidaridad tribal, de adherencia total a nuestros futbolistas-soldados luchando por conseguir ese trofeo que se otorga cada cuatro años al equipo del deporte universal, el fútbol, la Copa del Mundo finalmente ha encontrado residencia olímpica en España o, si así lo preferís, en tierras ibéricas.

Pudiera fácilmente haber sido Holanda o, si así lo preferís, los Países Bajos, pero esta vez le tocaba a “La Roja”, la indomable furia roja, invadir Flandes de nuevo después de tres siglos y medio desde la Paz de Westfalia... aunque esta vez sin derramamiento de sangre, pacíficamente... aunque la final trajera 13 tarjetas amarillas (un record) del arbitro Howard Webb de la Liga Premier inglesa, a quien los españoles temían.

Ahora, después de este pequeño descanso de los problemas económicos que acosan a una buena parte del planeta – una distracción agradecida por los gobernantes – nos encontramos una vez mas con la realidad de esa copa económica que aparenta estar vacía en la vitrina de muchas naciones gracias a un sistema miope al que normalmente nos referimos como capitalismo democrático cuando en esencia no es otra cosa sino una cultura empresarial sigilosa y rapaz.

En el presente debate sobre que le convendría a la economía para lograr su “recuperación”, si por medio de medidas de austeridad o más estimulo económico, el liderazgo de la Unión Europea y el de Estados Unidos difieren de forma radical, los europeos prefiriendo apretarse el cinturón mientras que en EEUU la propuesta clave es, como siempre, el estimular la economía incrementando el déficit.

Antes de que escojamos bando en este debate, debemos ponernos de acuerdo lo que quiere decir, o se le reconoce como, recuperación económica, y exactamente lo que juzgamos ser medidas de austeridad. Es posible que nos sorprenda, por lo menos en EEUU, lo que para casi todos significa recuperación y austeridad... algo que es posible termine siendo una versión aguada de la realidad.

No importa sus sentimientos políticos, estado social o educación, la mayoría de las personas que conozco creen que una recuperación económica implica un retorno a nuestro vivir precrisis, la “normalidad” de antes... importándoles poco que durante toda una generación que precedió a esa crisis construyéramos una sociedad que gastaba del 5 al 10 por ciento mas de lo que producía... y de que esa deuda acumulada, bien sea personal o comunitaria, es algo que debe pagarse en el futuro. ¿No tiene más lógica el que definamos recuperación como el retorno a la cordura y no a un estado temporal de codicia sin control y transacciones financieras fraudulentas de los últimos años?

En cuanto a la austeridad, ¿nos referimos a un nivel de sacrificio y ascetismo que nos permita vivir dentro de nuestros medios y pagar nuestras deudas? Eso es dudoso, pero manteniendo en línea ingresos y gastos es el primer paso que se debiera tomar. Llamémoslo austeridad aunque no lo sea.

Durante este pasado mes, hemos visto a muchos de estos futbolistas que compitieron en Sudáfrica enorgullecer a sus países, o mejor dicho a sus paisanos; comenzando con David Villa y sus cinco goles para España durante el torneo, y el gol ganador de Andrés Iniesta que diera a ese país la Copa en la final del campeonato... así como a todos los componentes del equipo de Ghana que “casi” consiguieron llegar a los semifinales. Estos y otros mas fueron uber-futbolistas que nos dieron un toque de humanidad en contraste a lo que políticos y unter-economistas, bien sea por ignorancia o engaño, nos dan... en vez de liderazgo y conocimientos para poder mantener una economía viable.

Por lo menos los europeos parecen estar tomando un sendero fiable con su método de quasi-austeridad para poder mantener semblanza de equilibrio fiscal, algo fuertemente sugerido por el Fondo Monetario Internacional así como por los miembros más ricos, y frugales, de la UE. Desafortunadamente, ese método casi siempre requiere mayor sacrificio de aquellos que poseen ingresos y/o recursos muy limitados. Claro que eso es algo que debe ser zanjado durante el momento inicial en que la riqueza se produce y distribuye con impuestos apropiados que logran el balance entre la avaricia y esa posible fuga de motivación creativa empresarial.

En contraste con los europeos, Obama y su contingente de consejeros corporativos todavía continúan tratando ese malestar económico con aspirinas de estimulo. Más gastos por el gobierno con dinero que pedirá prestado... a China, por supuesto. EEUU lleva una relación económica con China muy parecida a la que sus ciudadanos tuvieran con su sobre-valorada vivienda, usándose a ambas (China y vivienda) como cajero automático. Hasta el Nóbel (en Economía) Paul Krugman parece no darse por enterado de lo que esto implica a medio y a largo plazo... pregonando desde su pulpito los mitos inherentes en la austeridad. ¿Se le ha ocurrido a nuestro celebrado columnista-profesor que solo las naciones en desarrollo con amplios recursos (naturales y humanos) pueden permitirse ese lujo? Y que, dados los cambios que han estado ocurrido en el mercado global durante las ultimas dos décadas, nuestra tasa de crecimiento como economía en madurez está por disminuir... y no aumentar.

Quizás debiéramos preguntar... ¿tiene EEUU la culpa por la locura de los mercados? Digamos... ¿la mayor tajada de esa culpa?