Resultados en Irak confirmaran, pero no otorgaran poder

Según me pongo a escribir este articulo, en una mañana dominical y gris del Noroeste del Pacifico (EEUU), la votación en Irak ha llegado a su fin. Otros diez millones de iraquíes, se estima, han ido a las urnas, demostrando su carácter indómito ante las amenazas de la sucursal domestica de Al Qaeda, añadiendo su voto al de 600.000 expatriados y refugiados, junto a los militares, que ya lo habían hecho días antes.

Como de costumbre, nuestro mundo occidental ya había asignado el adjetivo barato “crucial” a estas elecciones, como se ha hecho tantas veces durante las dos últimas décadas; tratando de definir la democracia de forma que a menudo niega las realidades de otras culturas, o de situaciones totalmente diferentes. Si todas esas elecciones han sido cruciales para EEUU, siempre en nombre de la democracia... ¿por qué iban a ser estas elecciones diferentes?

Demasiado a menudo, el occidente (EEUU y la UE como proponentes principales), con el tácito apoyo de la ONU, ha tomado el enfoque de que las elecciones son el caldo primigenio de la democracia, debiendo celebrarse cuanto antes no importa que justa o adecuada su composición. Ocurrió poco después del desmembramiento de la Unión Soviética y Yugoslavia, durante los 90, en Rusia, Europa Central y Oriental, y los países balcánicos. Y continuó con Sudáfrica y otros frentes donde EEUU tenía sus manos económicas y políticas en la masa, bien fuera en el Cáucaso-Ucrania (2004), el Líbano (2005); o en países militarmente invadidos: Irak y Afganistán (2004 y 2005).

Y con esa misma frecuencia, muchos de los personajes envueltos en tales elecciones no eran sino los mismos gobernantes autócratas con vestimentas democráticas, sus caras pintadas de blanco como mimos. El mismo reparto... viejos comisarios, lideres regionales y poderosos caciques, sus nombres en las papeletas tras un blanqueado democrático a lo pobretón para acomodar a los apóstoles de la nueva religión política, conocida como democracia... que asumimos ser, dadas sus raíces griegas, un gobierno por el pueblo.

Tan solo en el caso claro donde el poder, de forma critica e indisputable, cambia de manos, podemos decir que las elecciones otorgan el poder legitimo. Pero el único caso en que esto ha ocurrido fue en las elecciones en Sudáfrica en 1994 cuando se impuso el sufragio universal por primera vez. La población no-blanca excedía a la población blanca por un múltiple de 7 a 1. Eso permitió al Congreso Nacional Africano (CNA) y a su líder, Nelson Mandela, el tomar las riendas de todas las facetas gubernamentales del país después de un resultado de voto del 62,5%. No obstante, debemos señalar que tales elecciones fueron tan solo una mera formalidad sellando un acuerdo que duró una década en llegar a él, tras varias décadas antes de disturbios y guerra.

Cualquier comparación del sectarismo iraquí (chiítas, sunitas y kurdos) con la división racial de Sudáfrica seria insensata, no importa que la población chiíta sea mayoritaria. Una mayoría religiosa en este caso es menos relevante por el hecho de que Irak ya había pasado por un periodo de secularización bajo Saddam Hussein, y que ahora prominentes religiosos chiítas, como el Gran Ayatolá Sayyed Ali al-Sistani, han puesto en claro que prefieren que la religión no esté envuelta en el proceso político. Y eso augura posibilidades para coaliciones políticas saludables donde mas y mas sunitas puedan participar... y que el periodo post-Saddam Hussein de venganza por los chiítas se de por terminado de una vez para siempre. Eso permitiría el que solo quedase una sola barrera, aunque enorme, en la última etapa de reconstruir a Irak como nación, que seria el poder llegar a un acuerdo con los kurdos, y su aspiración a la independencia.

Dada nuestra simplicidad electoral democrática – un sistema de dos partidos políticos “mantenidos” por los mismos intereses corporativos – 6.200 candidatos dentro de 86 grupos políticos compitiendo por 325 puestos parlamentarios parece algo abrumador, pero si nos damos cuenta de lo que iraquíes han soportado, y continúan soportando, quizás puedan tener éxito esta vez. Probablemente se requiera tiempo hasta que las coaliciones tomen forma, y que ese talento mercantil del medio-oriente se sume a su política, dándonos razones sólidas y esperanzadoras de un nuevo modelo para Irak que traiga poder económico y socio-político a esa región del Medio Oriente. Creo que la probabilidad de que esto ocurra se ha triplicado desde las elecciones en el 2005.

Obama tiene una buena probabilidad de poder cumplir su promesa de que la mitad de las tropas ahora en Irak estén de vuelta en EEUU para el próximo agosto (... y no reubicadas a Afganistán) con la otra mitad (45.000) siguiendo el mismo camino para finales del 2011. Claro que tal plan requiere el que exista un ambiente seguro, de paz, donde las multinacionales puedan operar... en su extracción de petróleo y otras operaciones industriales y comerciales. El “policía” norteamericano tendrá que ser reemplazado por policía local en que estas empresas extranjeras puedan confiar.

Sin embargo, para el ciudadano medio iraquí su sueño es menos político y mucho más real: el retorno a aquellos tiempos antes de la invasión norteamericana cuando podías depender en tener una cantidad adecuada de agua y electricidad día tras dia, algo que la democracia todavía no le puede ofrecer.