Norteamérica necesita a sus capitalistas-fantasía

Los caballeros requieren tener sus escuderos y, bajo nuestro sistema de capitalismo asilvestrado, hoy en día a esos escuderos se les denomina accionistas – accionistas pírricos en mi diccionario, mejor conocidos como compañeros en armas por los verdaderos capitalistas... una clase media de fantasía a la que se la ha engañado en pensar que son dueños de su destino cuando su vasallaje es un hecho indiscutible.

Para que la elite capitalista pueda continuar manteniendo el poder en Estados Unidos, manejando los hilos de un gobierno igualmente marioneta ante los dos partidos que alternan el poder, es necesario que exista un importante sector de la población que esté fuera de esos dos grupos radicalizados: “capitalistas-sectarios” y “socialistas-seculares”... a los que pudiéramos describir como “capitalistas-fantasía”. Alguien así como ese vecino que se cree propietario cuando la realidad es que “su propiedad” está altamente hipotecada; accionista de poco pelo, probablemente como componente de su jubilación; una persona cuyo cerebro ha sido lavado para que pueda creer que la democracia y el capitalismo es la misma cosa.

Nos parecerá sorpresivamente anormal que estos capitalistas-fantasía se mantengan fieles a sus patrones después de todo lo que ha estado ocurriendo en esta ultima década... guerras aborrecibles sin ton ni son, robo económico al pueblo en magnitud de holocausto y demás. La naturaleza y gravedad de lo que ha ocurrido todavía no ha hecho mella en muchos – pensando quizás que están viviendo una pesadilla y que pronto despertaran. La mayoría de los norteamericanos todavía piensan que ese mal llamado Sueño Americano todavía existe... que continuaremos creando riqueza (no importa que sea imaginaria) por medio de nuestro ingenio y esa mitosis capitalista.

Pero la pesadilla continúa... y el desastre petrolero en el Golfo de Méjico surge más amenazador según trascurren los días, dando ocasión para que los políticos hagan partida de la situación. Por ejemplo, esta semana pasada el detestable senador de Kentucky, Mitch McConnell, advertía a los Demócratas el no amedrentar a British Petroleum, la compañía petrolera en el centro del escenario en este desastre, según vemos la magnitud de las posible consecuencias económicas y ambientales que esperan a esta nación. Y eso antes de que el verdadero impacto – económico, social, ambiental y político – se mida a finales del año... particularmente si ocurren eventos catastróficos adicionales, tales como huracanes significantes, que agraven el desastre.

McConnell no se contenta con culpar a Obama y su gobierno por “su parte” en lo ocurrido o el manejo del desastre, dándonos esa lógica de compañeros en armas para proteger a BP y aislar a la compañía de su responsabilidad mas allá del tope existente de $75 millones que él (McConnell) y sus maleantes-paritarios en el Congreso habían legislado anteriormente... y que ahora se habla en aumentar a 10.000 millones – una suma que eventualmente nos parecerá minúscula para copar con este desastre. Para este senador, los cientos de miles de estadounidenses que puedan tener acciones en BP, la mayoría en forma de participación en pensiones, serían tratados injustamente por la nación si se intentara cobrar de BP el costo de este desastre.

La semana pasada este servidor de la elite, y el mas poderoso miembro Republicano del Senado, con impunidad permitida por un parcial y mal preparado entrevistador de “Meet the Press” (“Frente a la Prensa” es un programa semanal de TV muy popular en EEUU), David Gregory, lanzó mentira tras mentira ante millones de televidentes... algunas de ellas se repetirán sin duda alguna por la masa de poco-sabios que forja esa voz estridente de ultra-conservadores.

McConnell puso en escaparate la importancia de que EEUU recibe el 30 por ciento de su petróleo del Golfo de Méjico, y el hecho de que si se cierra ese grifo tendríamos que pagar mas de $3 por litro de gasolina. Es obvio que Gregory estaba mal preparado, o algo peor, para no poner alto a estas estupideces y otras mas...dado el hecho de que el petróleo extraído del Golfo no es nuestro – un cero a la izquierda en nuestros requisitos energéticos – o la absurda declaración de que el cese de perforar en el Golfo aumentaría el precio de la gasolina. De hecho EEUU no tiene tan siquiera la capacidad de refinar ese petróleo del Golfo que ahora se trasporta para refinar en otras partes, y que entonces se nos vende en una versión de lo que se llama “Triangle Trade” (Comercio Triangulo). Los norteamericanos pagan el precio de mercado como los demás, no importa que lo estuvieran comprando de cualquier otro lugar. El mercado es global no importa su origen con el mismo precio por barril.

Esas voces chillonas del maestro de la mentira McConnell o la ignorante Sarah Palin que tamborean ese “Perfora Chiquillo, Perfora” hacen eco por todo el país y no parece que nos damos cuenta de lo que ocurre, aun con lo palpable que son los desastres como el actual en el Golfo de Méjico. No tenemos agallas para llevar a juicio (y prisión) a gobernantes como Dick Cheney por los actos criminales cometidos contra la nación y el robo corporativo que se ha perpetrado; y ni siquiera reconocemos que ha sido y es el Gran Petróleo y el Gran Wall Street quienes rigen nuestras vidas, sin regla alguna... un capitalismo rapaz que solo puedes ver y juzgar de acuerdo a si eres caballero, escudero, o un pobre diablo sin trabajo... o prospecto de trabajo.

Al final de cuentas, serán los norteamericanos que tienen menor habilidad económica los que pagaran por la mayor parte del costo ocasionado por el petróleo vertido en el Golfo como fue recientemente el rescate de la podredumbre financiera de Wall Street. Y eso se lo debemos a un gobierno que una y otra vez nos demuestra no ser del pueblo, por el pueblo y para el pueblo... no importa quien esté domiciliado en la Casa Blanca, Demócrata o Republicano. Estados Unidos nos necesita, capitalistas-fantasía, para así poder asumir los riesgos de los verdaderos capitalistas.

McConnell y sus amigos conservadores no deben preocuparse: British Petroleum no terminará en la bancarrota.