Elecciones Bienales 2010: Hora de la Verdad

Con menos de un mes para las elecciones bienales al Congreso, es aparente que tales elecciones tienen poco que ver con cual de los dos partidos tiene la culpa del estado de la nación, o que partido tiene un plan mejor para salir de esta crisis económica... y solo tiene que ver con una cosa: la ira del votante; algo que no augura nada bueno para los que llevan las riendas del país, no importa que lo lleven haciendo por poco tiempo.

Y según entramos en la etapa final de la campaña, como no... ¡Sorpresa! Un grupo con raíces conservadoras ha recreado un anuncio de televisión considerado clásico, y que ayudó en la reelección de Ronald Reagan en 1984: “Morning in America” (Amanecer en Norteamérica). Añadiendo una vocal (u) al titulo, “Mourning in America” (Luto en Norteamérica), este grupo, Ciudadanos por la Republica, espera convocar una imagen-espejo del país que ayude a los Republicanos a obtener mayorías en ambas cámaras del Congreso.

Todo comenzó hace apenas una generación después de que los norteamericanos en su falta de juicio decidieron darle el papel de su vida al actor convertido a la política: el de presidente de EEUU; un momento fundamental que cambiaria el status social y económico de una buena parte de la ciudadanía estadounidense... para peor.

Ese fue el principio de un periodo, la era de Reagan, en que “El codiciar es bueno” se proclamó de hecho el lema de la nación (los 80); un periodo de idolatría para la ética capitalista y un temerario uber-patriotismo, algo que continuó con tres presidentes, dos Republicanos, padre-e-hijo Bush; y un medio-Republicano dándoselas de Demócrata, Bill Clinton. Ahora nos rascamos el coco y nos preguntamos donde fallamos.

Al mismo tiempo que el país llevaba su dolorosa recuperación de una de esas recurrentes pero necesarias – nos dicen – recesiones capitalistas (1980-1982), el primer mandato de Reagan estaba para concluir. Y fue durante esa campaña de 1984 que los promotores políticos del presidente sacaron a relucir una joya de anuncio por televisión que ganó elogios en círculos de publicidad y políticos: “Morning in America”. [Su titulo original fue: “Mas Orgullosos, Mas Fuertes, Mejores”.]

Amanecer en Norteamérica... todavía me acuerdo de aquella voz tranquilizante del narrador – y creador – Hal Riney diciéndonos, “amanece de nuevo en Norteamérica. Hoy más hombres y mujeres irán a sus trabajos que en cualquier otro tiempo en la historia de nuestro país. Con tasas de interés por la mitad de lo que fueron en 1980, casi 2.000 familias hoy compraran vivienda nueva, mas que cualquier otro en los últimos cuatro años. Esta tarde 6.500 parejas se casaran, y con la tasa de inflación menos de la mitad de lo que fuera hace cuatro años, podrán abordar el futuro con confianza. Amanece de nuevo en Norteamérica, y bajo el liderazgo del Presidente Reagan, nuestro país se siente mas orgulloso mas fuerte y mejor. ¿Por qué íbamos a querer un retorno a donde estuvimos hace menos de cuatro años?” Ese mensaje era pronunciado en un tono calmante, mientras las imágenes de norteamericanos alegremente en ruta a su trabajo pasaban por la pantalla del televisor.

Para contraste, el mensaje en el 2010 es pesimista y despectivo, con el narrador diciendo, “Norteamérica está de luto. Bajo el liderazgo del Presidente Obama, nuestro país esta decayendo y debilitándose y cada vez peor. Su política ha sido un grandioso experimento, política que ha fracasado. Este noviembre, escojamos un gobierno módico, comprensivo y que nos tenga en cuenta”. Y, claro, la culpa de lo que está ocurriendo se cuantifica en el número de desempleados (15 millones); y de ejecuciones hipotecarias al terminar el día (2.900), y la carga sobre los niños que nacen y su porción de la enorme y desbocada deuda nacional (US$30.000 por niño/a).

Amanecer en Norteamérica fue una fachada que en 1984 representaba alegres pero irreales fantasías de EEUU enorgulleciéndose por algo que no le pertenecía, como la victoria en los Juegos Olímpicos donde su competición principal estaba ausente – la Unión Soviética, Europa Oriental, Cuba – o por el derrumbe en marcha de la URSS. Fue el comienzo de una cultura materialista forzada al ciudadano con mentiras económicas y engaño enmascarado. Hasta la canción de Bruce Springsteen, “Nacido en USA”, se la aclamaba por la Derecha Conservadora en exaltada imaginería de barras y estrellas, no importa que la letra fuese contra la guerra y el criticismo social sobre lo que estaba ocurriendo en la nación. “Es el estribillo lo que cuenta”... ¡nacido en USA! Y, con esta mentalidad envenenada, una buena parte del país aceptó a Reagan, a su economía vudú y a la expoliación por el rico de las clases media y baja.

Nada mejor que devolver la jugada, usar un poco de prestidigitación política – mentir al no ofrecer la verdad en su totalidad – para de esta forma recordar a Reagan como un héroe, mientras que a Obama le convertimos en chivo expiatorio. Pero la verdad, la verdad que reconoce donde estamos y como llegamos a este estado debiera hacer de Ronald Reagan un villano – para el 80 por ciento de la población, no la elite o sub-elite – y no declarar sentencia demasiado anticipada por alguien que todavía está a prueba: nuestro presidente Barack Obama, prometedor de cambio que todavía está por llegar.

Hoy no es tanto un día de luto... pero si hemos llegado a la hora de la verdad, y esta requiere que reconozcamos que la Extrema Derecha ha sido la ideología instrumental que ha destruido el nivel de vida de la clase media trabajadora norteamericana, algo que no fue un sueño sino realidad antes de que Reagan pusiera en practica su economía de vudú y abriese el pantano de la globalización sin control o planificación alguna.