Obama no accede a ser chivo expiatorio mesiánico

La torpeza demostrada por Obama en conseguir apoyo del pueblo para reformar el estado de asistencia médica en el país ha borrado las últimas letras de esperanza que les quedaban a los progresistas; y aun los más leales y pacientes entre ellos aparentan estar dispuestos a tirar la toalla. Quizás hubo demasiados que durante las elecciones presidenciales se animaron en exceso con la palabra “cambio”; cambio no ocurrido ni que se anticipe ocurra con este gobierno. En los siete meses del gobierno de Obama poco o nada ha transcurrido que haya mejorado el estado de justicia, paz o bienestar para los norteamericanos.

Educado y profesionalizado como abogado, Obama ha demostrado su indiferencia por la ley constitucional de EEUU, asi como los varios aspectos de derecho internacional que esta nación debe observar dada su membresía en la ONU; o, más profundamente, las leyes no escritas de respeto entre países, y moralidad fundamental.

Detrás del escudo político moralizador que se obtendrá un mayor bien común si no se les culpa de delitos penales a George W. Bush, Dick Cheney, Donald W. Rumsfeld, Alberto Gonzáles y sus secuaces, el presidente desea, como pudiera haber dicho Richard Whately, que la verdad esté de su lado, en vez de desear sinceramente estar en el lado de la verdad. Verdad que se hizo manifiesta dado el nivel de criminalidad apoplética que acosó al país durante los ocho años de gobierno ultra-conservador… que en su búsqueda de imperio ha contado millones en muertos, deshabilitados o expatriados en el Oriente Medio y Asia Sudoeste. Verdad – innegable genocidio – que ha sido ignorada deliberadamente al no hacérsela justicia. Como jefe de estado, Obama debió insistir, al tomar el poder, en una investigación inmediata por la agencia independiente, Departamento de Justicia, de aquellos individuaos que gobernaron con criminalidad. Sin embargo, aquí estamos de nuevo sermoneando moralidad al mundo después de descartar imprudentemente la justicia que nos pertenecía.

Y asi como Obama erraba garrafalmente en traer justicia tanto a EEUU como a sus victimas en el exterior, ha seguido una ruta ardua y similar con la paz. Mucha retórica y postura internacional sobre una solución de coexistencia harmónica entre israelíes y palestinos, actuando tan solo bajo señales proporcionadas por la quinta columna sionista que opera en la política estadounidense, demostrando con su comentario al presidente egipcio Hosni Mubarak durante la visita de éste a la Casa Blanca la semana pasada; durante la cual Obama pidió concesiones de los palestinos asi como buena disposición de los estados árabes en entablar conversación con Israel – mientras que en un gesto quid pro quo señalaba el regreso del enviado especial George Mitchell a la región. ¿Y para qué? Todos sabemos muy bien que a Gaza se la está desangrando por haber tenido la osadía de elegir a “dirigentes incorrectos” hace más de tres años.

Aparentemente, si Israel no está lista para un acuerdo mutuo a una paz “inconveniente” tampoco lo está EEUU – algo que asumimos ha sido hecho claro a Obama; como lo ha sido la confusa retirada de Irak; o la expansión de actividad militar en Afganistán, a la Vietnam. Obama nos lo pone de una forma bien concisa, “seguiremos tras al-Qaeda… tan solo que Bush lo hacia donde no debía, en Irak, siendo Afganistán el lugar”. Pero si lo que buscas es guerra, no importa donde lo hagas… ¿Cómo puedes abogar por paz?

Barack Obama entró a la Casa Blanca seguro de sí mismo después de las muchas concentraciones políticas donde el júbilo era proclamado en la consigna: ¡Si podemos! Y probablemente creyó en poder persuadir y reclutar a gran parte de la ciudadanía a que le ayudara a ser el catalizador de cambio en el país.

Algo ilusorio en el mejor de los casos y demente en el peor; y que resultó obvio al tomar la presidencia pidiendo a gritos ese cambio, mientras que al mismo tiempo se rodeaba con el equipo asesor de Bill Clinton, y su consejero principal en la persona de Rahm Emanuel. ¿Cómo puedes esperar que Obama sea el acueducto de cambio?

Justicia y paz, de todos modos, van de violines segundos en la Sinfónica Política USA mientras la economía y la asistencia médica compiten para primer violín. Y la orquesta de cuerdas en el plano domestico está bajo el dominio de la América Corporativa y la llave ineludible que mantienen sus grupos domésticos de presión política. Y todavía nos pudiera venir un estrujamiento final a la reforma de asistencia medica si un plan de competición gubernamental no se incluye en esta próxima legislación, tal pondría la puntilla a Obama en política. Y el activismo de variedad racista unido a un diluvio de dólares ha ayudado a crear una capa gruesa de mentiras, rumores e insinuación que le ha abrumado. Y si no gana esta batalla a librar, quizás la más fácil de todas… ¿Cómo se va a forjar cambio en la política exterior norteamericana, la más compleja de todas?

El nivel de ideas implantadas en el psique norteamericano (“socialismo” continua siendo la palabra clave de repudio… que nadie puede explicar porqué) hace del cambio algo improbable, si no imposible, ¿por que, nos preguntamos, no usar el pulpito de la Casa Blanca para predicar el evangelio de la verdad?

Política, económica y socialmente, EEUU requiere un verdadero y mesiánico chivo expiatorio. Un profeta, un emisario de la verdad, que diga a la nación lo podrida que está, y la ceguera del pueblo a esa realidad – bien sea por falso orgullo o ignorancia, o ambas cosas a la vez; un profeta dispuesto a inmolarse a la ira de una nación frustrada que ha sido mentida por los que tienen, y siempre han tenido, el poder; para que un Mesías pueda venir tras él para efectuar el cambio que se necesita.

Pero Barack Obama no quiere ser ese chivo expiatorio… y, como humano, se le subió el poder a la cabeza. Una verdadera lastima, ya que sin ese chivo expiatorio – llámale Isaac o Ismael – no podrá haber cambio, ya que los que se oponen a ese cambio que beneficia a todos, tienen sus propios intereses como prioridad. Y se requiere que estos sean desenmascarados.

Por ahora, parece ser que la justicia, la paz y el bienestar común, incondicionalmente se han rendido a los verdaderos poderes que dominan al pueblo norteamericano… que, por cierto, no es solo la América Corporativa, sino el poder que se origina en varios frentes, algunos con dejes raciales o religiosos.