No, idiota... capitalismo y democracia no son sinónimos

No ha sido la primera vez que lo he oído, o visto escrito; el plagio de una frase famosa reemplazando palabras. Pero ayer este desacertado plagio por un inexperto-experto invitado de CNBC (la estación del mundo de los negocios estadounidenses) ayudó a que nos diéramos cuenta de nuestra propia ignorancia en este país; y como esta estación, por lo general, fomenta tal ignorancia vitoreando un crecimiento falso en la economía bajo la música pegadiza de un capitalismo rapaz.

Citando un famoso dictum de Winston Churchill, tomado de un discurso que pronunciara en 1947 ante el parlamento británico (Casa de los Comunes) y donde dijo que, “La democracia es la peor forma de gobierno salvo todas las otras formas que hemos experimentado por los tiempos”, este invitado simplemente reemplazó democracia con capitalismo y gobierno con sistema económico, manteniéndose firme e impenitente a la mendacidad del capitalismo rapaz norteamericano.

Al igual que el vanaglorioso Churchill, prohombre de guerra y no paz, resentido quizás porque el electorado le quitase su prestigioso puesto, los defensores del capitalismo sin reglamento alguno – casi todos ellos con interés propio en mantener el status quo – ven gran virtuosidad en la avaricia y vicio extremo en justicia social y amor al prójimo. Para ellos no existe, si no de palabra de hecho, equidad hacia el común de la gente para que podamos vivir en armonía… ya que todo sobre la tierra funciona mejor, según estos escuderos del capitalismo, si el gobierno no disturba las cosas, dejándolas a merced del mercado. Ese mágico e inexistente mercado que caballerosamente, y de manera quimérica, resuelve todos los entuertos económicos… como si emulando a Don Quijote; un mercado que sus seguidores dogmáticamente afirman transforma el arte de alquimia en ciencia exacta.

Algunos dirán que conferir tal frase en ambos capitalismo y democracia no implica que una cosa siga a la otra de acuerdo con los cánones de la lógica. Sin embargo solo tienes que escuchar en este país a los defensores del capitalismo norteamericano intercalar la palabras democracia y capitalismo como si estuvieran entrelazadas. Los mismos defensores que ven al gobierno del pueblo adhiriéndose a priori a un sistema económico basado totalmente en la propiedad privada; defensores que no solo acatan el catecismo conservador sino que se ponen a la vanguardia del patriotismo y rectitud moral del país, con banderitas en sus solapas y otras insignias que denoten tal rectitud.

Ahora el presidente Obama pide a la legislatura nuevas “reglas de carretera” para conducir por ese mundo turbio financiero que de forma suicida casi ha enterrado al capitalismo en estos últimos tiempos. Y el Congreso, por lo menos la membresía no republicana, parece dispuesto a revocar lo que el senador Phil Gramm, sumo sacerdote de la desregulación, nos diese hace una década gracias a un congreso conservador y el consentimiento del entonces presidente Bill Clinton.

De hecho, es posible que la legislación vaya mucho mas lejos, quizás otorgando poderes al Banco Central para supervisar a las firmas financieras de mas influencia; el crear un consejo de reguladores federales que midan el riesgo a lo ancho del mercado; y también, en un gran paso contra el capitalismo rapaz, establecer una agencia de protección para el consumidor que prevenga practicas engañosas de los prestamistas con referencia a tarjetas de crédito e hipotecas.

Legislación para tal supervisión financiera, algo que ya existe en algunas democracias capitalistas mas progresistas, es algo que no será fácil ya que muchos legisladores tan solo abogan por causas de propia conveniencia y no el sentir de aquellos que representan en el Congreso; como el senador Shelby, líder republicano del Comité Bancario del Senado. Si, el mismo legislador que se niega a los cambios que Obama aboga para el país en salud publica, “el mejor sistema que existe en el mundo”, de acuerdo con este irresponsable político conservador… de carrera.

Durante el periodo 2003-2007 en el que billones de dólares de valores exagerados eran creados por un capitalismo rapaz y sin reglamentos, el senador Shelby presidía el Comité Bancario, de Vivienda y Asuntos Urbanos. El y Greenspan, jefe del Banco Central, eran los perros guardianes que permitieron el desfalco y violación del pueblo norteamericano (bueno, de la mayoría), crímenes de un orden “holocáustico” por una minoría avariciosa y criminal. Sin embargo, este no tan gentil hombre de Alabama aparece como líder de la oposición a la regulación modesta que pide el presidente; individuo que cambió de chaqueta cuando su partido perdió las elecciones en 1994 y los republicanos obtuvieran mayoría en el Congreso; personaje que aboga por un impuesto a tasa única; y un político cuyo historial de voto no solo refleja una filosofía política diferente sino mas bien intereses personales de índole lucrativo.

Quizás lo que menos confianza me inspira en esta búsqueda de una cura para nuestra cancerosa economía financiera tiene menos que ver con lo que dijera el idota en CNBC y mucho mas con el comentario inadvertido de nuestro propio presidente – algo que por coincidencia ocurrió al mismo tiempo que el idiota diera su dictum – refiriéndose en este caso en no imponer supervisión excesiva en los mercados financieros. “No queremos sofocar la innovación”, dijo Obama en su discurso. ¿Qué? ¿De que tipo de innovación habla nuestro presidente… quizás una nueva forma de imprimir toxicidad a un futuro “papel financiero”? Es obvio que por toda una generación las innovaciones de Wall Street han tenido totalmente que ver con la redistribución, y no la creación de riqueza.

Los norteamericanos necesitamos protección contra, no contemporarización hacia, el capitalismo rapaz.