La Primera Década Norteamericana en el Nuevo Milenio

Según baja el telón de ese primer acto (1 por ciento del nuevo milenio), y tras hacer un resumen de lo que dejamos atrás, uno se siente obligado a dar nombre a estos últimos diez años... nombre que no sea un doble-cero u otro apodo poco descriptivo de lo que este periodo pueda significar. Para mí esta década ha sido principalmente, por lo menos en EEUU, una década de comprensión, una década de reconocimiento. Si no para todos los norteamericanos, o aun una mayoría de ellos, lo ha sido para un alto número de ciudadanos que en su civismo pudieran efectuar grandes cambios en un futuro cercano; cambios que incumben no solo a este país sino al resto del planeta.

Durante esta década de caos y turbulencia, desde los últimos años de la era Clinton a los esperados cambios por Obama, hemos experimentado guerras elegidas, genocidio y un gobierno estadounidense, primero de Republicanos y después de Demócratas, obsesionado con apuntalar un sistema capitalista rapaz derrumbándose, que ese tal gobierno y su colección de aduladores del Banco Central, estúpidamente crearon. La mayoría de estas calamidades fueron resultado de decisiones tomadas por una sórdida Casa Blanca durante los ocho años de Bush Hijo, un criminal imbecil, quien llegara al poder gracias a la elite corporativa ayudada con el apoyo ciego de un rebaño religioso que vio al conservatismo ultra-derechista como benefactor político y aliado poderoso, cuando la realidad era otra. Tal gobierno neoconservador fue tan solo un parásito de su voto, sirviendo simplemente sus intereses que ni eran cristianos ni divinos... y lo mas irónico, que ni siquiera obraba como gobierno conservador con responsabilidad fiscal.

Después de ocho devastadores años de mentiras descaradas, robo desvergonzado y una amoralidad política que impresionó al mundo, se le ha otorgado a EEUU un indulto temporal para que ponga las cosas en orden en el ámbito internacional. Que Obama tome o no ese camino queda por ver, ya que hasta ahora todo parece indicar que no existen grandes cambios en la política de sus predecesores, tan solo una retórica fuerte y ocasionalmente salvas de palabrería. Como sea, la comprensión de todo ello se ha ido formando y reconociendo en la mente de norteamericanos en esta última década.

Para empezar, hemos tenido un incremento substancial en la apreciación de que EEUU no es exactamente el país que siempre hemos profesado sea – con predestinación divina de excepcionalismo y un destino manifiesto – en percepción o en realidad.

Que no estamos a la cabeza entre los países que cuidan del bienestar de su población, manteniendo una aprensión de que cada día que pasa nos quedamos más y más atrás de otros países del primer mundo en lo referente a educación, cuidado de la salud y la oportunidad de una mejor vida para nuestros ciudadanos. Lo que pudiéramos llamar el sueño americano en reverso.

Que en el pasado, EEUU ha tratado sobre temas de significado internacional, como el desarmamiento nuclear o el calentamiento global, de forma unilateral e interesada... esa conciencia finalmente tomando raíces en un número cada vez mayor de nuestra población, y no simplemente restricto a pacifistas o ecologistas.

Que existe un mayor conocimiento de nuestro comportamiento con Palestina, o de la presencia militar norteamericana en el Oriente Medio y Afganistán – y las guerras que se han hecho, y que continúan haciéndose, para establecer la presencia de EEUU en el área y así “poder asegurar que los intereses norteamericanos son protegidos”. Esa comprensión está descubriendo que tal protección es probable sea para los intereses de “otros” y no los intereses de la inmensa mayoría de los ciudadanos de EEUU – esos “otros” intereses representados por poderosos e irrompibles grupos de presión que ponen los deseos de Israel y la América Corporativa por encima del pueblo, y nos pone en ridículo cuando pretendemos que nuestro gobierno es “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

Que los norteamericanos están llegando a un estado de la mente donde reconocen que han sido políticamente engañados por Ronald Reagan, los dos Bush y Bill Clinton cuando se les dijo que el futuro económico del país radicaba en aceptar ciegamente la globalización – sin medir cualquier implicación a corto o medio plazo la composición tanto social como económica del país y la destrucción de su base industrial, incluyendo la existente infraestructura, sin otra base que la reemplazara... o un camino bien pensado que minimizara trastornos y dolor para la clase productora.

Finalmente, muchos norteamericanos están logrando un mayor entendimiento de como un laissez-faire capitalismo rapaz puede dañar tanto a la democracia como a la justicia social en términos humanos y económicos. En el pasado, el norteamericano estaba convencido (envenenado con propaganda) de que todos los demás sistemas políticos, tanto capitalistas como no-capitalistas, eran inferiores – incorrectamente usando una cita de Winston Churchill de que “la democracia es la peor forma de gobierno salvo todas las demás que han sido tratadas una y otra vez”. ¡Como si nuestra republica pudiera ser percibida como representativa de una verdadera democracia! Quizás el reconocimiento de nuestro corrupto sistema capitalista lo ejemplifica mejor el sindicato de trabajadores del acero (United Steelworkers) en su atentado actual de explorar un modelo económico mejor que el que ofrece EEUU, buscando en Mondragón (España) y sus cinco décadas de experiencia en capitalismo-cooperativo una alternativa. Por lo menos esta federación cooperativa de trabajadores españoles expresa humanidad en el trabajo; donde cada persona es un voto; y donde los dirigentes mas altos reciben una remuneración salarial que no sobrepasa de 3 a 5 veces los sueldos mas bajos en sus empresas, y no cientos o miles de veces más, como es el caso en EEUU.

Esta primera década del milenio ha sido una de verdadera comprensión, apreciación, aprensión, conciencia, conocimiento, consciencia, entendimiento, percepción, reconocimiento e interpretación que somos un pueblo como cualquier otro de la tierra; que ni somos únicos ni merecedores de trato especial sobre otros pueblos del planeta. Cada día que transcurre, más y más norteamericanos piensan de esa manera, con las mismas metas de otros hermanos sobre la tierra. Desafortunadamente, la población continúa en cautiverio de un sistema gobernado por una elite corporativa que esclaviza y lava su cerebro por vía de un sistema político de dos partidos que no son sino uno.

Al terminar esta década nos encontramos en el tercer año de una depresión económica que demasiados economistas, expertos de la bolsa y políticos tardaron en reconocer y aceptar con su nombre en diminutivo: recesión. Ahora, a los norteamericanos se nos está dando un sentido falso de estabilidad económica con un gobierno resuelto en preservar este sistema capitalista donde el 90 por ciento de la población carece de capital, bombeando el perpetuo pozo de crédito, rehusando aceptar el pozo esta seco.

Quizás la próxima decada extenderá a los norteamericanos la comprensión de esta que dejamos atrás, y un nuevo movimiento libertario con una sólida base popular pueda reemplazar al grotesco y antidemocrático sistema que ahora regula nuestro destino.