La depresión económica en EEUU apenas ha comenzado

No… el Comité Olímpico Internacional (COI) no iba a permitir al presidente Obama su deseo de que los JJOO de Verano del 2016 se celebrasen en Chicago; así por su cara bonita, o su gran popularidad por casi todo el planeta, o la base lógica de que una fuerte propuesta para conseguir tal honor fuese parte de un nuevo compromiso para EEUU poder hacer las paces con la comunidad internacional, tras esa atmósfera cargada que dejase nuestro último, arrogante, y chiflado presidente: George W. Bush.

De hecho, Chicago ni siquiera llegó a ponerse en el medallero; con Tokio llevándose el bronce con su propuesta, y Río de Janeiro obteniendo el oro a costa de la plata que obtuvo Madrid. Lógicamente, el argumento de que los Juegos nunca se han celebrado en Sudamérica es sumamente convincente sin con ello restar merito a la propuesta que Río diera para recibir la antorcha olímpica. Madrid pudiera haber sido la selección tope dada su rivalidad en todos los aspectos con su vecino peninsular, Barcelona, tras el espectáculo fantástico que los catalanes dieran al mundo en los Juegos de 1992, un preludio a lo que el año pasado vimos en los Juegos de Beijing. Pero fue Río, y de forma muy merecida. Y aunque muchos en Chicago se sientan desilusionados, hasta cierto punto su “derrota olímpica” ha aportado una victoria económica para la ciudad. Que se lo pregunten a los pobres atenienses que aun continúan pagando por los Juegos del 2004 y la memoria de una muy corta gloria.

Entre los enemigos de Obama, el grupo mas carnicero y que emplea tonos raciales despectivos hacia él, está buscando la forma de añadir una acepción a la palabra olímpica. El significado del nuevo adjetivo no estaría relacionado con deportes, tan solo representando gran escala o magnitud; una derrota, la de Obama, de estatura olímpica. Tal es su odio hacia este hombre de color al timón de los EEUU; como si dijeran… ¿cómo es posible que se atreva este individuo a ocupar ese gran cargo?

Pobre Barack Obama – verdaderamente un complaciente y centrista Obama – hasta se le critica de ser un animador público ejemplar: animador con respecto a la economía, animador para la reforma de salubridad, y animador-influyente para su patria chica de adopción, Chicago. Quizás debiéramos preguntar… ¿no es mucho mejor, y definitivamente muchísimo menos peligroso para todos en el mundo, el que nuestros presidentes tomen el rol de animador-en-jefe en vez de ese apodo belicista, tantas veces orgullosamente usado, de comandante-en-jefe?

Aceptar ser el animador de Chicago en su búsqueda por los Juegos fue un acto gentil y honorable para Obama dado su alto perfil, y el que esa ciudad no tuviese éxito en su propuesta no ha sido una derrota para él. Sin embargo, el ser animador en su presente cargo como presidente, proclamando una falsa recuperación en la economía que no es sino una gran mentira – no importa que su intención sea la de crear confianza en la población – no es algo honorable para Obama… o aquellos a quienes ha escogido para que le aconsejen. En nuestra republica, se supone que elegimos un presidente para que dirija el poder ejecutivo del gobierno y mantenga tanto el bienestar como la voluntad del pueblo. Ninguno de los tres poderes, ni el gobierno de por si, ha sido encomendado por nuestra constitución para que promocione o defienda algún tipo de sistema económico en EEUU, y mucho menos el que ese sistema se extienda fuera del país. ¿Por que, entonces, tenemos a nuestros gobiernos actuando de forma subrepticia, esclavizando al país en generaciones futuras? ¿Se habrá hecho acaso para defender las fechorías de un capitalismo rapaz?

Tanto el Fed (Banco Central) como la Casa Blanca (de Bush o de Obama) han actuado en halo de misterio, y conducta como lacayos de negreros. Así como miles de millones de dólares encomendados al mando militar en Irak han desaparecido, múltiples en centenares de estas sumas también han desaparecido en esa niebla de Bernanke y sus paritarios del Fed. Todos sabemos bien que fueron los malhechores capitalistas norteamericanos los que trajeron esta depresión global, pero… ¿se les requiere a los estadounidenses, sin su consentimiento, que enderecen las fechorías de un pernicioso capitalismo sin regulación alguna, endeudados, esclavizados económicamente? ¿Por qué no se nos dice que estamos compensando a Nueza Zelanda a razón de $3.000 por cabeza… y que hemos aceptado pagar tributos similares a otros pueblos del mundo capitalista, pero todo ello bajo cuerda… sin que se entere la prensa? El gran fallo del capitalismo continúa guardado en secreto, a distancia prudente del pueblo de EEUU.

Entretanto, y con las mentiras más persistentes, Bernanke, Obama y otros en su núcleo continúan mintiendo a los ciudadanos, ofreciendo rayos de esperanza, perspectivas consoladoras en estadísticas nada halagüeñas, y que ellos escogen para interpretar con significados políticos que les conviene. En EEUU tenemos un poder ejecutivo compuesto de animadores y “esperanzadores”; y un congreso que debiera ejercer equilibrio de poderes contra un poder ejecutivo fuera de control, legisladores por lo general a merced de intereses corporativos, que “de hecho” los compran; o en algunos casos por ignorantes hechos y derechos que parece provienen de la Edad Media. Y eso nos lleva a que pasemos sentencia de que esa recuperación económica de que se nos habla, y que no es otra cosa que un espejismo… por lo menos a largo plazo.

En ruta a la Ciudad Esmeralda (Tierra de Oz) por ese camino de baldosas amarillo, Dorothy y sus tres amigos necesitados (de cerebro, de corazón, de coraje) nos hicieron saber su temor de leones, de tigres y de osos. Nosotros, en Norteamérica, igualmente exhibimos muchas necesidades – una verdadera democracia encabezando la lista – y en nuestro camino sin pavimentar a la Tierra de Realidad Económica nos debe aterrar un liderazgo que nos engañe con interpretaciones que no sean otra cosa sino la verdad no importa que esta sea sobria y dolorosa. El pueblo norteamericano, por lo menos los que anteponen justicia social a todo lo demás, está hasta la coronilla con el conjunto despreciable de animadores… de “esperanzadores”… y de ignorantes, cuya misión no parece ser otra que la de mantener el status quo, con el poder en manos de la elite.

Señoras y señores, la recesión (depresión) económica sigue vivita y coleando… y, por lo menos en EEUU, aun no hemos encontrado el fondo.