El trabajador, un simple recurso más

Otro primer lunes de septiembre que para casi todos en EEUU ha señalado el final del verano, aunque para una pequeña minoría de norteamericanos continua marcando una fecha sacra de tributo a los trabajadores, hombres y mujeres, de aquel movimiento laboral que tan valientemente lucharon para traernos cierta medida de justicia social y económica, no solo para el obrero sindicado si no también para los demás que como parásitos nos hemos beneficiado de su dificultosa lucha.

Como ocurre con otros tantos eventos históricos que nos muestran su duplicidad, esta fecha oficial fue establecida por el presidente Grover Cleveland en 1894 para honrar la contribución del trabajador al bienestar del país; tal promulgación quizás como oferta de paz a los trabajadores en anticipación a las elecciones para el congreso (1894) y las presidenciales (1896). Cleveland puso su rubrica un año después de de haber enviado un contingente de 12.000 tropas federales y policías a Illinois para sofocar una huelga contra Pullman Palace Car Company… donde mortalmente corrió la sangre obrera.

Nuestro gobierno, no importa lo encabece Republicanos o Demócratas, nos recuerda con rapidez que el Día del Trabajo no es acerca de sindicatos, siéndolo tan solo de los logros de los trabajadores norteamericanos como individuos [sin raíces sindicales]… muy raramente como miembros de un grupo (sindicato), y nunca algo que tenga que ver con clase social (movimiento laboral). Es por lo que EEUU se separa de casi todos los demás países que celebran el 1 de mayo como Día Internacional del Trabajador – el verdadero Día del Trabajo… como si el país no tuviera trabajadores, solo personas que trabajan. Que Europa, China y el resto del mundo tengan su día…prefiriéndose aquí apodar al trabajador en grupo como “clase media manual”. Al norteamericano se le pide constantemente que se sienta orgulloso y mantenga su “Tierra Apartheid”, nación segregada de toda esa “ideología viral” común en otras partes del mundo.

¿Es la “clase obrera” otro componente peyorativo del EEUU actual? Todo parece llevarnos a esa conclusión.

Durante mis estudios empresariales tuve la buena suerte de que mi profesor en materia laboral tuviera a Jimmy Hoffa como figura clave en su tesis doctoral en la Universidad de California (Berkeley). Este profesor conoció a fondo, y a nivel personal, a ese líder de los Camioneros, y nos mostró una colección evocadora e interminable de viñetas de su vida; pero aun más importante, y a través de su elocuente narrativa, nos hizo saber no solo su extraordinaria capacidad como líder, sino también como experto en Economía del Transporte, con mayor autoridad que economistas doctorados en ese campo… algo en verdad sorprendente dado que esta figura laboral, y controversial, era producto de la membresía sindical sin estudio alguno.

Quizás lo mas saliente, tanto con nuestro profesor como su presentación de la materia – Derecho Laboral y Relaciones Laborales – fuera su contraste a la forma deleznable en que se representaba – y se representa hoy – el movimiento laboral en las facultades de Ciencias Empresariales de gran renombre; agravado en este caso en particular por el hecho que Jimmy Hoffa estaba entonces cumpliendo una sentencia penal de 15 años por atento de soborno de un miembro de un jurado de acusación. [Tres años mas tarde, el presidente Nixon le otorgó un perdón (1971); desapareciendo después (1975) para añadir al folklore de los jefes sindicales y los “dons” de la mafia].

Un enfoque poco común y estimulante al trato peyorativo hacia el movimiento laboral. Claro que este profesor fue tan solo una lucecita en un universo oscuro de estudios superiores que preparaba a los nuevos MBA-centuriones a llevar esa misión y consigna capitalista a sus asignados puestos en las muchas legiones que representaban a la Riqueza Internacional en todas partes del globo.

Desde mi entrenamiento como centurión para la causa capitalista, he visto reducirse en EEUU la membresía sindical desde casi el 30 por ciento de la mano de obra total a menos del 13 por ciento hoy día… un descenso que también ha ocurrido, aunque a un nivel inferior, en otros países industrializados, con excepción de los países del norte de Europa donde todavía se mantiene un alma social. A medida que la globalización se ha arraigado en estas dos ultimas décadas, el movimiento laboral en el primer mundo tan solo parece dar pasos en retirada.

Y, muy apropiadamente a esa transformación que ha estado ocurriendo, el antiguo “departamento de personal” se ha convertido, como no, en el “departamento de recursos humanos”.

En EEUU, y para nuestra vergüenza, las corporaciones siguen manteniendo derecho legal como individuos – mientras aportan una influencia enorme sobre los gobernantes merced a su riqueza y poder – con el trabajador relegado a ser un recurso mas, menos valioso que el material, mucho menos valioso que la tecnología, y cientos y hasta miles de veces menos valioso que los altos cargos que dirigen su empresa. ¡Esto es lo que para nosotros en EEUU representa el trabajador!

Este lunes, aquí en EEUU, hemos celebrado el final del verano… y en este año de recesión, también celebramos la triste realidad que EEUU ya no es la nación vibrante que un día fuera… cuando el trabajador, mediante sus sindicatos, tuvo voz, aunque pequeña, de cómo se debía gobernar la nación.