Cartografía militar occidental y la "técnica del terror"

Se me recuerda que si quiero una representación exacta del mundo, debo conseguir un globo terráqueo. Un bosquejo geográfico bidimensional del planeta nunca lo logrará.

Según tecleo mis pensamientos para este articulo, encima de la pantalla del ordenador, colgado de la pared, tengo un mapamundi Rand McNally de122x76 centímetros que a veces inspira y a menudo emite un panorama dinámico de geopolítica: una proyección Mercator elipsoide allanando nuestro globo, algo que en mi mapa rectangular hace que la tierra y océanos encima del ecuador tengan un espacio doble a los del hemisferio sur, claro que sin tener en cuenta la omisión de Antártica.

Un gran mapa, siempre me he dicho, gracias al genio del cartógrafo flamenco Gerardus Mercator cuyos mapas no se “proyectaban” bien con la Iglesia Romana de casi cinco siglos atrás. Pero no obstante su valía en dar marcación correcta directamente, para la mayoría de nosotros – no navegantes – tal mapa distorsiona todo si vas al norte o al sur del ecuador. Con mis ojos hacia el norte, diviso a una Groenlandia mas grande aun que toda Suramérica, mientras que la superficie actual de esta ultima es ocho veces el tamaño de la primera. Y por si esto no fuese poco, veo dos Indias, dos Chinas y una interminable Rusia en un día alargado con tres horas más para poder traslaparse.

Claro que podría reemplazar mi mapa Rand McNally con un mapa proyección Peters que sigue la escala; pero eso daría excesiva influencia a ciertas partes del mundo que por lo pronto carecen de ella. Así que me quedaré con mi mapa Rand McNally siempre teniendo en cuenta que la cartografía es simplemente arte o técnica para construir mapas; y que la distorsión resuelta debe siempre tenerse en cuenta.

Y veo que esa distorsión resuelta se proyecta nada mas ni menos que por ese halcón perenne y ex vicepresidente, Dick Cheney, quien continua como la voz de la maldad y vocinglero de la derecha… quizás tratando de sofocar el ruido que muchos de nosotros hacemos queriéndole llevar a la justicia internacional por su destacado rol tanto en la tortura de prisioneros como en genocidio. Pero la distorsión ni empieza ni termina en la figura de Cheney. La distorsión, aunque haciendo eco en los corredores de Asuntos Exteriores, tiene sus raíces en ese mausoleo de beligerancia y epicentro de defensa del Capitalismo Corporativo: El Pentágono. Aquí, en este sepulcro-panteón de cinco lados que alberga a los ángeles negros de Marte, es donde la cartografía se reencarna y define el imperio. La cartografía que hace unas cuantas décadas usó proyecciones de “técnica comunismo” para trazar el mapa del mundo, ahora usa proyecciones de “técnica terror” para mantenernos con calma… aunque preocupados. Echaros a un lado Mercator y Peters, un nuevo mapa bidimensional del planeta ha sido dibujado, proyectando al mundo la visión que la elite norteamericana y sus escuderos en Europa quieren darnos de este mundo geo-económico y político.

El martes pasado, 26 de mayo, el general George William Casey, Jr., Jefe militar del Estado Mayor decía a un auditorio en Washington que “Tendencias Globales” (yo diría requisitos cartográficos) podrían forzar el que nuestras tropas continúen en Afganistán e Irak por una década mas; el compromiso hecho al primer ministro Nouri al-Maliki de retirar las tropas de Irak para finales del 2011 sería suplantado por otro compromiso “superior” en el que EEUU opta luchar contra el extremismo y el terrorismo en Medio Oriente. Debemos escuchar y poner atención al general Casey, un oficial serio y voz de su grupo paritario en el Pentágono, quien además posee unas tres docenas de condecoraciones, galardones e insignias, entre ellas la “Insignia Paracaidista Alemana – en bronce” y la “Cruz Dorada de Honor de Bundeswehr”. [Nuestros militares, 64 años después de haberse terminado la contienda en Europa, continúan impresionados por la Wehrmacht y su Comandante-en-Jefe.]

Así que hemos trazado un mapa bidimensional del mundo usando la “técnica del terror” sin poner atención a acciones nuestras que puedan causar esa ira a los terroristas. En EEUU nos damos prisa en ponerle una etiqueta de terroristas a grupos como Hamas, Hezbollah y los Talibanes, y a ciertas naciones como “estados canalla”, siempre y cuando estén de por medio en nuestros deseos de hegemonía y como fuerza policial para las principales potencias capitalistas del mundo.

¿Cómo es que no se nos ocurre el que otros en el mundo nos apunten a nosotros como “estado canalla”? ¿Acaso nos hemos dignado medir el daño social y económico que hemos infligido a otros en el mundo, Cuba viene en este caso como anillo al dedo? Nuestras acciones contra Cuba por casi cinco décadas han sido ciertamente una canallada. ¿Es eso acaso lo que pretendemos hacer ahora en el Medio Oriente?

Obama no perdió tiempo en ofrecer sus respetos al Pentágono continuando con su política de guerra en Afganistán e Irak. Ahora, la visita de Netanyahu trajo aun un mayor acercamiento en la relación fraternal entre EEUU e Israel.

¿Nos podemos permitir el lujo de que los cartógrafos del Pentágono usen la “técnica del terror” para trazar el nuevo mapamundi? Al final de cuentas, otros en el mundo, y con razón, pudieran hacer lo mismo con facilidad y describir a EEUU y a Israel como “estados canalla”.