Siete absurdidades capitales que EEUU confrontará en el 2009

Se ha estado diciendo hasta el hastío que al presidente-electo Barack Obama la lotería le ha tocado en reverso como a ningún otro desde que Franklin D. Roosevelt asumió el poder en 1933. Y si lo miras bien, los problemas de FDR eran más manejables desde que el foco era solo económico sin los problemas internacionales que hoy día acosan al país. En contraste, Obama tiene que buscar la forma de rehacer la imagen de EEUU en el mundo entero, encontrándose con absurdidades afianzadas que debe superar.

Seguidores de la tradición de Abraham llevan reconociendo por milenios, de una forma u otra, la existencia de siete pecados capitales, o vicios; mientras que al mismo tiempo reconocen la existencia de siete formas de virtud para contrarrestarlos.

De la misma forma, los estadounidenses terminan el año confrontando siete absurdidades capitales, así como la forma de combatirlas. Sin embargo es probable que terminen el 2009 con esas mismas absurdidades con que se cierra este 2008; pueblo y gobierno sucumbiendo a la enormidad del problema, adoptando la actitud de siempre en vez de optar por cambio de una vez para siempre.

Las siete absurdidades, en orden alfabético y no de prioridad, se relacionan con:

Afganistán – Probablemente el gobierno de Obama en sus esfuerzos por establecer cierto aspecto bipartita – que implica el incluir a militaristas y halcones imperialistas – cambiará el poder ir retirando las tropas de Irak por una escalada en beligerancia en tierras afganas, donde no solo el Taliban odia a los norteamericanos sino también gentes de otras tradiciones quienes pudieran dejarse influenciar desde el exterior, pero que nunca permitirán ser forzados a adoptar lo que se les ponga a punta de cañón.

La presencia militar estadounidense, aun después que se aumente su numero con tropas adicionales (30.000 a 50.000) además de Fuerzas Especiales de Combate, y contingentes de la OTAN que están allí tan solo a regañadientes, terminaran siendo simplemente un cordón de seguridad alrededor de Kabul, solamente apuntalando el gobierno de Hamid Karzai, que mas que presidente, de hecho no es nada mas que un simple alcalde de Kabul, un Petain cualquiera a las ordenes de los norteamericanos, según muchos afganos. Los rusos, quizas con un sistema menos corrupto y mas humano, y definitivamente mejores relaciones publicas, fue un fracaso; y aquí tenemos a los estadounidenses listos para gastarse decenas de miles de millones de dólares, prestados por China, claro está, en una guerra absurda, sin ningún sentido ahora.

Capitalismo – Los norteamericanos están empezando a reconocer, aunque sin aceptar todavía, el estado pésimo de la economía, y el hecho de que no existe un camino de regreso a los viejos tiempos. Su confianza en políticos, el Banco Central, y el sistema capitalista se está derritiendo al compás de su decepción con las clases dirigentes. En los comienzos de la depresión, el ciudadano medio todavía ve con suspicacia a los que creen ser pájaros de mal agüero – aunque la fatalidad aparente estar a la vista – y les sea obvio que los economistas, bien reciban su salario del gobierno o la industria, no dan una en el clavo, como por ejemplo Lawrence Yun, jefe economista del NAR, quien viene augurando por tres años idioteces sobre la vivienda, “sobornado” por su industria.

No puede ser mas claro que ni el gobierno, ni el Banco Central, ni nadie más que figure en un puesto de confianza publica, le dirá al pueblo norteamericano la verdad, sea por su ignorancia en la materia, o por su preferencia a no ser emisarios de malas noticias, aun mas siendo catastróficas. Obama, aun en estos momento de gloria y aceptación popular, no se atreverá a decir la verdad al pueblo: que su estándar de consumo bajará entre un 20 y un 30 por ciento; y será aconsejado por su circulo político el que no diga a los ciudadanos que tal vez esto pueda ser mejor para el país así como para otros en el planeta. Por desgracia, los “esfuerzos” de los políticos intentando estimular gastos personales crea una carga para generaciones futuras además de ser algo ineficiente a largo plazo y que dejara no lugar a duda que el capitalismo-USA favorece a los pocos.

El ideal norteamericano de exportar “la democracia” al mundo es una auto-burla, ya que lo que hasta ahora se ha exportado es una belicosidad venenosa y un capitalismo tóxico con instrumentos financieros sin valor y ardides piramidales “a la Madoff”. Toda una absurdidad de un capitalismo rapaz.

Excepcionalismo – Los norteamericanos creen a rajatabla ser “especiales”, diferentes (y superiores) al resto del mundo; eso trae apostasía a cualquier evidencia a la verdad. Políticos y otros “en poder” se benefician de este mito para lograr sus fines. Es posible que una larga depresión abra los ojos del pueblo y esclarezca esta absurdidad, aunque también es posible que esto tarde en ocurrir de dos a tres años.

Ignorancia – Lo mismo que con el excepcionalismo, los norteamericanos no cuestionan lo que les dice una prensa que, por razones económicas y de adaptación, está tendiendo a desaparecer. Asumiremos que un Internet sin censura quitará de en medio lo que hasta ahora ha estado siendo una absurdidad con su auto-censura.

Impasse – Si existe un caso célebre en la política exterior estadounidense, éste es el que EEUU haya dado a los palestinos un tratamiento injusto debido a una gran presión licenciosa de Israel, su poderoso lobby en EEUU, AIPAC, y la influencia-poderío de la comunidad judío-americano en el país… en todos los campos (académico, cultural, negocios, política y profesiones). Si Obama no logra romper este dominio político-diplomático, y el impasse sigue, afectará esa confianza que EEUU piensa reinstituir en Latinoamérica y otras partes, y no solo en los mundos árabe y musulmán. Este asunto crítico pendiente, de lograr paz permanente entre Palestina e Israel, determinará más que nada lo dispuesto que está EEUU a integrarse, con imparcialidad, a otras naciones del planeta, o si la absurdidad de un EEUU imperial es una realidad permanente.

Política – Mientras Republicanos y Demócratas mantienen intacto su monopolio político como derecha, poco será lo que cambie en el país; la absurdidad política y mono-pensadora continuará vivita y coleando, y cualquier otra idea será vista como antiamericana. Solo un empeoramiento en la economía y rigidez en la política exterior traerá fertilidad a los campos de pensamiento populista y a una izquierda comatosa.

Religión – Quizás la absurdidad que más pesa y que EEUU confronta hoy en día, algo que no se espera cambie así como así, es el poder que tiene la religión (iglesia) sobre materias temporales-estatales. Esa imposición a priori de la fe sobre la razón mas allá de la espiritualidad y la separación constitucional entre iglesia y estado, pone a EEUU a la par de las muy criticadas teocracias del mundo “menos iluminado”.

Las absurdidades, como los vicios, pueden salvarse, pero… ¿están dispuestos los norteamericanos a deshacerse de ellas?