Se necesita un cambio de dirección, y no de banda

Y el ritmo sigue su marcha. Perdón… yo también peco de añadir esa “y” al titulo de la canción que nos lleva a tiempos antidiluvianos (universitarios para mi) y la música de “Sonny and Cher”, la minifalda y jóvenes marchando a la guerra. Poco ha sido el cambio en estas cuatro décadas que nos haya hecho ser una nación mejor, o un pueblo mejor. Y de esta forma… el ritmo sigue su marcha.

Para los políticos estadounidenses de las variedades Olivo y Aceituno, culturalmente las únicas variedades permitidas a competir, cuando el futuro aparenta ser sombrío, por lo general con referencia a la economía y/o a guerras, empiezan a sermonear sobre la necesidad de “cambio” que en su carretera es siempre de banda, nunca de dirección.

Cambio de verdad en EEUU nunca se desarrollará de esta mentalidad en la población que en su mayoría carece de compasión y humildad, donde el consumismo y la indulgencia con uno mismo gobierna. Y no es que los norteamericanos sean muy diferentes o peores que los demás habitantes del primer mundo, tan solo que llevan practicando su glotonería e intolerancia por mas tiempo… y al por mayor. Además, el ser parte de un imperio no ha ayudado el que mantengamos los pies sobre la tierra.

De una forma u otra, políticos Republicanos o Demócratas en el Congreso, incluyendo a los abanderados para las elecciones presidenciales de noviembre, piden a gritos cambio ahora que la economía da señales de un inminente desplome que, a diferencia de antaño, una “economía de guerra” no ayudará… así que bombardeos masivos a Irán, o el comienzo de un nuevo frente en Sudamérica no traerá beneficios económicos colaterales como los de guerras pasadas. De hecho, aseguraran que EEUU se convierta en nación tercermundista… pero con increíbles reservas nucleares. Y si eso no es para que se nos pongan los pelos de punta, no se que otra cosa pueda hacerlo.

¿Y que podría ser cambio, algo que legitimara cualquier reclamo político? No que cambio alguno (significante) vaya a ser incorporado en las plataformas de esa escalera política de dos tramos, pero existen seis cuestiones claves en las que si se confrontara cambio pudieran transformar esta nación de forma positiva; tres que ponen a Norteamérica enfrente al resto del planeta, y tres que traerían equidad y tranquilidad en el ámbito domestico.

Esta nación no obtendrá la confianza global hasta que los individuos responsables de este gobierno de Bush sean impugnados y llevados a juicio por crímenes domésticos e internacionales (de guerra). Si la justicia prevalece, la confianza y la buena voluntad de EEUU se reestablecerá, así como su influencia, y ocurriría en poco tiempo, quizás de inmediato. Claro que la probabilidad de que esto ocurra está entre cero y ninguna.

Como una segunda medida de obtener esa confianza mundial, el enorme presupuesto militar estadounidense debiera ser reducido un 30 a 40 por ciento, indicando de esta forma a las potencias económicas crecientes – China, Rusia, India y media docena mas de naciones – que la hegemonía mundial y el yugo de imperio son ya cosas del pasado. Claro que la política en EEUU durante esta época de imperio nunca podría patrocinar algo así, algo tan impopular en una nación pro-imperio como es este país.

Y para comenzar las obras de una carretera que nos lleve a una paz mundial, como tercer tema clave, EEUU debiera examinar y modificar las muchas injusticias en su política exterior, empezando con su cambio total en su doctrina con el Oriente Medio en lo que afecta a toda la región comenzando con el conflicto entre israelíes y palestinos, y el poder absoluto que mantiene el gobierno de Israel, con el apoyo estadounidense, sobre los palestinos que les desafían con reclamos, y continuando hacia el este hasta Irak y mas allá. Claro que este cambio ocurrirá cuando meen las gallinas. ¿Por qué?

Hace unos días, los tres entonces aspirantes a la presidencia, Clinton, McCain y Obama comparecieron ante el augusto grupo que representa los intereses de Israel en EEUU; el lobby más importante e influyente en Washington: AIPAC (Comité de Asuntos Públicos América-Israel). Los discursos dados por los tres candidatos fueron no solo grotescamente aduladores sino que rebosaban de vasallaje. Los candidatos se daban de bofetadas por demostrar su alianza, no importa las circunstancias, con y en defensa de Israel. En crescendo los tres candidatos demostraban ser más papistas que el papa, y más israelitas que los sabras que poblaban Israel en 1948. ¿Puede alguien en su sano juicio imaginarse la neutralidad de EEUU para encontrar solución al conflicto entre Israel y Palestina… y su derivativa política hacia el Oriente Medio?

Y así como cambio en la esfera internacional es poco o nada probable, cambio en el ámbito domestico es igualmente difícil en lo que pudiéramos decir son sus tres temas clave: un manifesto sensato sobre energía que reduciría el consumo al mismo tiempo que asumiría una diversificación para optimizar los recursos nacionales; asistencia sanitaria universal para la población estadounidense; y la institución de controles sobre las sociedades capitalistas, incluyendo impuestos punitivos sobre acciones que afectan desfavorablemente a la comunidad, la nación y el medio ambiente. De estos tres temas el único cambio positivo que pudiera ocurrir es en torno a la salubridad, y tan solo si los Demócratas toman la Casa Blanca… y seria un cambio que quedaría corto en eficiencia al no llevarse a cabo directamente por el gobierno.

¿Cambio en EEUU llevado a cabo por nuestros politicos? ¡Ni pensarlo! Barack Obama el presunto agente “para el cambio”, no importa lo que piense o lleve por dentro, no seguirá el liderazgo de los que dicen son sus mentores, Martín Luther King y Bobby Kennedy. Muchos quisiéramos que se nos probara nuestra forma equivoca de verle; pero en su marcha a la presidencia será forzado a echar a un lado todo lo que no vaya con el status quo… algo que ya está demostrando con sus discursitos a AIPAC y a los cubanos en el exilio.

El ritmo sigue su marcha, el ritmo sigue su marcha; y los jóvenes marchan a la guerra.