La Trinidad Política Estadounidense

En Estados Unidos si aspiras alcanzar un cargo electivo, desde el puesto político mas humilde en una municipalidad hasta el que recibe domicilio en la imperial Casa Blanca, debes primero haber sido declarado defensor de la fe norteamericana, lo que implica tanto tu adhesión como devoción al dogma de la trinidad política: Capitalismo, Individualismo e Israelísmo.

Y esa creencia en la trinidad política se aplica a políticos de ambos partidos haciéndolo universal en una democracia sin representación proporcional, donde el vencedor lo gana todo, haciendo de nuestra republica propiedad de la elite y no del pueblo.

El capitalismo no debe ser cuestionado no importa lo rapaz o explotador que sea, o aunque diste mucho de ser libre empresa. Si te atreves a desafiar tanto la doctrina como los hechos, inmediatamente se te cifra como un tipo socialista, y como tal estás expuesto a todo el abuso mórbido e ignorante que se asocia con los que abogan por una causa que se ha convertido deplorablemente en epíteto, negativo y fuerte.

En cuanto al individualismo, para los estadounidenses es algo de exclusividad suya, con el ADN desarrollado en su espíritu emprendedor e independiente. Es este fuerte individualismo, te dirán muchos norteamericanos, lo que mantiene a la nación libre y poderosa; una doctrina que pone a los intereses del individuo por encima de los que pueda tener la nación, o la sociedad. Y como resultado de este individualismo, EEUU ha llegado a ser una nación de ciudadanos armados, con una proclividad extraordinaria para la codicia en todo. ¡Libra simplemente a los ciudadanos de controles gubernamentales y la sociedad encontrará su camino!

Ahora, esa tercera parte de la trinidad política, la adhesión total a Israel.

La política bien sea a nivel comunitario, estatal o federal está total y constantemente escudriñada por el todo-sabedor, todo poderoso, muy apasionado y activo apoyo a Israel con ordenes de no permitir que político alguno sea expuesto, y mucho menos influenciado, por cualquier cosa con “colorido” palestino, no importa sea controversial o legitimo. Este siempre ha sido el pan de todos los días, y por mis contornos, para no ser menos, acabamos de ser testigos de dos de esos actos, uno cortesía del periódico más influyente en Oregon, The Oregonian, y el otro también reportado en sus páginas.

El 22 de abril, The Oregonian, en su editorial “¡Gracias por nada, Señor Ex-presidente!” castigó a Jimmy Carter por entablar conversaciones con Hamas que de acuerdo con el periódico “embarra una disputa perdurable en el Oriente Medio”. El periódico tiene todo su derecho en rendir tal opinión. De lo que el periódico parece carecer es de cortesía y elegancia al referirse al que fuera presidente antes que Reagan como “ex-presidente”, algo que en EEUU tiene un matiz derogatorio cuando hace referencia exclusivamente a presidentes, el protocolo siendo “presidente” o “antiguo/anterior presidente”. Este fue un insulto hecho a quien fuera, y sigue siendo, el mas decente, moral e imparcial presidente que este país haya tenido en tiempos modernos, y posiblemente en toda su historia. Esto deja bien claro donde está el apoyo de este periódico: Israel.

Al día siguiente un articulo en este mismo periódico trajo a la luz del día uno de tantos acontecimientos por los que pasan los políticos cuando queriendo o sin querer desafían una de las tres partes que componen la trinidad política estadounidense. En este caso, el presidente de la Cámara de Oregon, Jeff Merkley, uno de varios Demócratas que aspira “destronar” del Senado en noviembre al titular Gordon Smith, aparentemente se metió en el tinglado del Oriente Medio al devolver un donativo de $2.300 que había recibido para su campaña electoral de Hala Gores, una abogada palestina-americana y activista pro-Palestina, el mes pasado. Aparentemente, Merkley dijo a Gores que no sabia si lo que estaba haciendo estaba bien o mal, pero lo que él quería era ganar.

Aunque Merkley niega haber dicho eso, todo a su alrededor parece indicar lo contrario. Días después presentó un documento de toma de posición sobre “EEUU-Israel en Asociación” a petición del American Israel Public Affairs Committee (AIPAC), el lobby clave de Israel en EEUU. Ese documento apoyando sin lugar a dudas a Israel tomaba una posición muy diferente a la que este político dio a un grupo de palestinos de Oregon meses antes al expresar simpatía, de acuerdo con The Oregonian, por el sufrimiento de los palestinos causado por las fuerzas militares israelíes. A todo esto, como siempre, AIPAC no tiene nada que decir sobre este tema. Y este es el plato del día a lo largo y ancho del país.

Nos preguntamos en que fallamos tanto en política interna como en exterior… teniendo la respuesta delante de nuestras narices. Donde una buena parte del mundo ve la necesidad de establecer controles para el amenazante mundo corporativo, EEUU le da libertad para que opere con máxima rapiña, y hasta le otorga subsidios. Donde la tendencia en los gobiernos democráticos del mundo es hacia el bienestar colectivo, EEUU rinde culto a los peores vicios del individualismo: irreverencia y codicia. Y donde el mundo quiere poner fin a esa hostilidad de seis décadas suicidas entre israelíes y palestinos, haciéndolo de una forma imparcial y duradera, EEUU simplemente sigue las órdenes de Israel para que ese país lleve la delantera en cualquier negociación.

¿Cuando entrará en razón Norteamérica y descartará este dogma inhumano de su trinidad política, definiéndolo por lo que es… herejía para la paz y hermandad? ¡Cuánto antes mejor!