La pesadilla norteamericana: Elegir un nuevo CEJ

Durante la semana pasada vimos a “nunca me doy por vencida” Hillary siguiendo su Oregon Trail sin carromatos, pero tampoco sin aquellas dificultades de la legendaria ruta migratoria. Claro que para algunos miembros de su Partido Democrático, su tal campaña parece haber llegado no para resolver, más bien para crear, problemas.

De todos los personajes, locales o de fuera, que acompañaban a “Borremos a Irán del mapa” Clinton, hija y marido eclipsaron al resto. Chelsea hizo honores a su madre; y el parlanchín Bill nos demostró que la charlatanería es más que una buena razón por la que está a la cabeza en honorarios recibidos por conferenciantes de todo el mundo.

Oregonenses, como el resto de los norteamericanos, continúan preguntándose por que esta ambiciosa dama sigue con su campaña cuando matemáticamente su oportunidad oscila entre cero y nada. ¿Está siendo Hillary imprudente con su partido, o acaso somos nosotros los carentes de conocimientos y astucia política? Es muy posible que estemos usando la aritmética como herramienta para derivar las oportunidades de los candidatos cuando las matemáticas requeridas son sobre funciones y estadística.

Así que Bill Clinton nos dice que su esposa “puede ganar el voto popular; que está por delante en el voto electoral; y que lo mas importante de todo es que ella iba a ser mejor presidente”. Este dueto marital de los Clinton sabe muy bien lo que está pasando. No necesitas gran destreza mental para darte cuenta de lo que se traen entre manos. La senadora necesita que su candidatura esté viva, en cercanía-de-hiena a Obama. En un país tosco como el nuestro, donde abundan locos-armados y auto-protectores de cualquier cosa, Barack Obama es una diana perfecta para quien quiera hacer daño tanto a su persona política como a la física. Y, desde luego, si Obama termina como candidato, y pierde – un escenario con lógica dado el racismo existente en el país – la “ya-os-lo-dije” Hillary tendría su candidatura casi asegurada para el 2012, sin ser demasiado mayor y con una buena probabilidad de lograr la presidencia.

Además… ¿no nos está diciendo McCain que busca individuos del partido opositor para formar parte de su gobierno? Ser buen halcón posiblemente hiciera de Hillary un candidato seductor para la vicepresidencia en el equipo del Partido Republicano, con McCain a la cabeza. Y su postura sobre el aborto podría modificarse un poquito, como lo hizo años atrás con respecto al tema palestino bajo la presión judía en Nueva York… o jamás hubiese conseguido llegar a ser senadora. El equipo McCain-Clinton, con una plataforma política un poco mas centrista, sería el “equipo sueño”, diríamos invencible, en las próximas elecciones. Bueno, lo estoy llevando un poco a un mundo de fantasía, pero cosas que nos parecen extrañas en política son aquí el plato de todos los días.

¡Ni forma de entenderlo! Cada cuatro años se supone que seguimos la rutina de elegir un presidente para el país, pero lo único que hacemos es dar el visto bueno a otro CEJ (comandante-en-jefe). Hace décadas que el complejo militar-industrial puso a la nación dentro de la caja de Pandora, cerrándola herméticamente, con vigilancia permanente para que nada ni nadie intente forzarla.

Aquí estamos, encerrados en la caja, o de la traducción haber sido correcta, en una jarra… y rodeados por todas las maldades: avaricia, vanidad, calumnia, mentiras, envidia, y el deseo incumplido de gobernar el planeta; y una pobre virtud: esperanza… esperanza en un patrioterismo que depende tan solo en ondear la bandera o llevarla como insignia en la solapa, en vez de respeto y preocupación por la nación y su gente.

Es la misma tontería de siempre que experimentamos en nuestra política de escalera con dos tramos. Es acerca de una economía política a corto plazo que presentan los políticos para apaciguar los instintos de nuestro consumismo-glotón; es acerca de nuestra educación y el sistema de asistencia sanitaria, ahora que hemos descubierto que en ambos casos vamos a la retaguardia dentro del primer mundo; es acerca de todas esas cosas de las que nunca nos hemos preocupado hasta experimentar sus efectos negativos, como globalización sin controles, la falta de una política energética, o el mantener un cuidado ambiental adecuado… todo por culpa de un sistema de gobierno en que “intereses especiales”, particularmente del Pentágono y las grandes empresas, terminan empobreciendo a los ciudadanos para beneficiar a una elite.

Así que cada cuadrienio se le pide al pueblo que vote un presidente para desempeñar sus dos papeles: como guardián de la paz domestica y como comandante-en-jefe para las provincias conquistadas, y sin conquistar, de ultramar. Y unos 200 millones de votantes-en-potencia se quedan chupando su pirulí, su razón personal, muchas veces estúpida y egoísta, de votar a un candidato sin tener en cuenta lo que mas pueda incumbirles tanto a ellos, como a sus vecinos, como a la nación y como al mundo entero: paz; los efectos de globalización; la estabilidad ambiental del planeta; y justicia social para todos, sobre una plataforma de observancia a los derechos humanos.

Una vez mas, se les pedirá a los estadounidenses que voten a candidatos que son, o aparentan ser, ciegos al cuadro que aparece ante sus narices: la necesidad de una paz mundial mediante el dialogo; con un optimo punto de partida tratando de resolver de una vez para siempre el impasse entre israelíes y palestinos, el epicentro de un mundo turbulento por seis décadas, abriendo las compuertas y dejando vaciarse todo el odio y desconfianza acumulados.

Pero el dialogo y las negociaciones deben originarse con sinceridad y buena fe, y no en una falsa noción de que no tienes las de perder si lo haces sobre una base de fuerza superior, como ocurre hoy día. Las voces de al-Qaeda, Hamás, Hezbollah y otros en el Medio Oriente quizás suenen repugnantes a los oídos de Occidente, pero debemos recordar que lo mismo ocurre con los pueblos árabe-musulmanes cuando el clamor lo originan EEUU y sus aliados. La verdad “definitiva” solo puede salir del dialogo; y una paz duradera solo se podrá lograr con negociaciones que involucren a todos. A los terroristas es fácil encontrarlos frente al espejo; lo demás solo son suposiciones.

Obama fue cautivado el domingo con la muchedumbre mayor en la historia política de Pórtland. Este publico sabia que ni Hillary ni McCain tienen la menor idea de lo que es paz mundial, o el poder basar las demás necesidades sobre tan importante plataforma, ya que sin esa paz de poco sirve lo demás a largo plazo. Nos hacemos la pregunta… ¿se le permitiría a este inconformista y buscador de dialogo instituir esta forma de pensar en Washington sin el consentimiento de los que tienen el poder e influencia?
Es dudoso que, intenciones aparte, Obama pudiera librarse de un lavado de cerebro.

Entretanto continuamos con nuestra bandera tricolor de ignorancia, patrioterismo e ingenuidad por la forma como vemos a nuestro CEJ, George W. Bush… como una persona “carente en popularidad” en vez de un monstruo “emanando criminalidad”.
¿Cómo es que se pueda esperar de este país el poder llegar a dialogo y negociación con tal enredo tanto en su moralidad como en su mentalidad?