El Tribunal Supremo estadounidense y la democracia

El nuestro es un gobierno que se auto-describe como lo más cercano a una verdadera democracia gracias a ese sistema de equilibrio de poderes que, siempre nos están recordando, mantiene a los tres organismos del gobierno a raya; sirviendo de esta forma a la nación y a cuantos la pueblan.

¡Tonterías! Estemos o no al tanto de ello, lo aceptemos o depreciemos, tan solo estamos a un simple voto, de un si o de un no, de que un solo individuo determine nuestro futuro, que cínicamente nos pone a un nivel casi igual al de los pueblos que han sido gobernados por benévolos monarcas de antaño o dictadores genocidas de siempre.

Ha sido una victoria para la democracia nos han dicho hace unos días, después que el Tribunal Supremo de EEUU extendiese el habeas corpus a los prisionero de Guantanamo que hasta ahora han sido seres humanos sin identidad como tales, sin derecho alguno. Yo diría que ha sido una victoria de suerte esta vez con una decisión por los pelos de 5 a 4… y una derrota para Bush. Y eso a mi me pone los pelos de punta… algo así como si bombarderos B-2 estuviesen circunnavegando el globo con ADM reales, nada de imaginarios, y que hubiese un posible sicópata en la Casa Blanca con la oportunidad, a su discreción, de dar a ese botoncito de “ahí os va, agarraros”.

¿Y por que ese miedo? La simple razón de que por cualquier caprichito, o un mal día con su compañero/a, bien sea Stevens, o Kennedy, o Souter, o Ginsburg o Breyer pudieran haber votado del otro lado; ayudando a Alito, Roberts, el Quijotesco Scalia y su escudero, Thomas, a trasformar una victoria para los derechos humanos en derrota absoluta. Un solo voto que define esa victoria de los derechos humanos, algo que quien profese abogar por justicia social consideraría una victoria pírrica. Y si eso no nos da miedo, solo tenemos que ver la lista de decisiones históricas que divide al país en dos grupos, uno con un voto más y el otro con un voto menos. ¿Es acaso nuestro sistema inoperante, algo que además de ser una constante pesadilla pudiera llegar a ser un terremoto catastrófico?

Desde 1989 las decisiones históricas han sumado 22, de las cuales 17 se decidieron por un voto de 5 a 4 y que siempre confrontaron la política de la derecha con la del centro (en EEUU la izquierda dejo de existir hace seis décadas) en lo referente a privacidad, religión, igualdad en protección, libertad de expresión, cacheo de drogas, crueldad en castigo, requiso y poderes del Congreso. De las otras 5 decisiones, 3 recibieron un voto de consenso, y 2 un voto mixto.

Parece obvio que si el 77 por ciento de las decisiones claves hechas por el TS en las dos ultimas décadas fueron votadas en estricta conformidad política… de acuerdo con la preferencia de los miembros del tribunal, esa idea de que los miembros se suponen toman sus decisiones basadas en la interpretación de la Constitución de EEUU es realmente un cuento chino y nada mas. El creer otra cosa reta a nuestra mente tanto en lo que incumbe al arte de ciencias políticas como a una ciencia exacta, matemáticas.

Una decisión tan importante que trata de forma estricta sobre derechos humanos y dignidad, como lo es el derecho de habeas corpus para los prisioneros en Guantanamo, unanimidad en un tribunal internacional es algo que se asume de antemano, y que se traduciría al TS norteamericano como una decisión de 9 a 0, y no la decisión política de 5 a 4. Pero en EEUU no creemos en la justicia internacional, y nos burlamos tan solo pensando el que pudiéramos acatar algo que saliese del Tribunal Internacional de Justicia en La Haya. De hecho, EEUU solo participaría con cuerpos jurídicos internacionales siempre y cuando esa participación nos sirviera de algo… y no como una forma de justicia.

Por cuatro décadas comenzando tres años después que terminase la Segunda Guerra Mundial, EEUU acepto la jurisdicción general del TIJ de La Haya; pero tras una decisión desfavorable en 1986 (sobre las minas en los puertos nicaragüenses) que EEUU optó por mandar a ese tribunal a la porra, es decir acatarse a su jurisdicción general. Eso mismo hizo hace tres años con el “protocolo opcional”. Como dijo Peter Spiro, profesor de derecho de la Universidad de Georgia (EEUU) después de que EEUU optara por su salida, “Es una forma de actuar de perdedor resentido. Si no ganamos, no jugamos”.

¿Es la Constitución de EEUU tan ambivalente como para dividir al país por la mitad, dadas las decisiones tomadas por el TS? Ni por lo más remoto. Quizás lo que se requiere es que la estructura del tribunal en todos sus aspectos sea revisada; y reformada, si queremos que este organismo sea independiente en el gobierno, así como un buen colaborador internacional en materia jurídica… en contraste al Ejecutivo. Por ahora ese Creedal Dictum de equilibrio de poderes (los tres organismos) en el gobierno no existe en la práctica, siendo tan solo algo que suena muy bien, palabras vacías.