El Sermón de la Montaña Dos Milenios Después

El entorno que le dieron a Barack Obama en el altiplano de Denver fue mucho mejor que el que Jesús de Nazaret tuviera casi dos milenios antes en Galilea. Montañas y no colinas, y probablemente un auditorio 500 veces mayor. Y así como se dice que Cristo dio a sus discípulos en esa ocasión trascendental los principios fundamentales, Obama dio un discurso de investidura que definió los principios del partido Demócrata y su visión de Norteamérica; sin embargo muchos de nosotros nos dimos cuenta que nada ha cambiado en este triste estado en que se encuentra la política en EEUU.

Ese discurso de investidura dado por Obama el 28 de agosto como candidato a la presidencia por su partido ha sido descrito en tonos superlativos desde edificante hasta transformativo, y otros muchos más adjetivos de elogio; y no solo por miembros de su partido sino también por muchos que se consideran “independientes”. El discurso fue sin duda alguna cuidadosamente preparado, y casi tan exhaustivo como el que diera Jesucristo en la Montaña, además de haber sido ejecutado con una gran elocuencia, y mayor sutileza de la que podemos esperar de los predicadores televangelistas de mas renombre en el país, no solo con gran celo pero además credibilidad.

El discurso, oportunamente dado en el aniversario de aquel otro que diera Martín Lutero King hace 45 años, “Tengo este sueño”, completó a la perfección cuatro días de convención en que los temas centrales fueron unidad y cambio. Unidad en el partido que se cree haber logrado tras Hillary y Bill aparecer convincentes y hasta humildes en sus discursos, asegurando al público en EEUU, particularmente a los de su partido, de su aprobación incondicional del Senador Obama. Se podría discutir que ello tuvo que ver con el legado de Bill Clinton que estuvo peligrosamente en riesgo por su forma de comportarse durante los últimos seis meses; o quizás una concesión al partido como pago por adelantado a futuras oportunidades que el partido otorgue a su hija Chelsea; o, hasta para poder recuperar parte, o la totalidad, de mas de $10 millones que Hillary prestase a su campaña política. Fuese como fuese, se logró unidad en el partido.

Claro que “cambio” como tema fue cosa aparte, y ese gran cambio que Obama y su partido contemplaran, resulta ser algo pírrico, apenas unos pocos grados por encima de ese desliz que vivimos en estos tiempos tanto en el estado de la sociedad como en el gobierno. Lo que significa que seguiremos con las mismas guerras; la misma política exterior; vasallaje a esa América de capitalismo rapaz por las grandes empresas; y una ceguera totalmente irresponsable a lo que está ocurriendo en la economía del país. Sobre esto ultimo, el volver a la estructura de impuestos pre-Bush, como proponen, no será suficiente, y la brecha entre rico y pobre continuará agrandándose de forma obscena, como ha estado ocurriendo por un cuarto de siglo, desde la presidencia de Reagan… y que ha incluido los ocho años de Clinton, y todos esos millones de trabajos que se crearon durante su tiempo en el poder en el poder, casi todos con sueldo mínimo, mientras los trabajos que podían poner pan sobre la mesa se iban al exterior.

¡Salve Barack Caesar! El partido Demócrata te reconoce digno de representar al partido y poder llegar a ser Comandante-En-Jefe de EEUU y líder del “mundo libre”. Y aquí nos encontramos, tontos de remate, pensando que este próximo noviembre votaremos a un nuevo presidente, y no un Jefe de Policía con poderes para proteger la riqueza e influencia de una elite; una persona que permitirá que esa elite saquee y esclavice cuando y como le de la gana, como ha estado ocurriendo últimamente. El único mandato que se nos otorga en las urnas es la de elegir un comandante-en-jefe.

Cierto que siempre hemos sabido que la política en EEUU es algo así como un chiste cruel, con Patachunta y Patachún (nuestro duopolio de Demócratas y Republicanos) diciéndonos con mofa que el pueblo gobierna, y que somos una nación democrática. Y por si esa crueldad no fuese suficiente, hay políticos Demócratas que propugnan un bipartidismo aun mayor. Por el bien de la nación, dicen. Algo así como permitir que esta relación incestuosa nos termine engendrando un Patacaudillo.

Además de obtener unidad en el partido, esta convocatoria de los Demócratas trajo algo nuevo que aportar a la historia, y es haber seleccionado el primer candidato afro-americano entre los dos partidos que “mandan”. También sacó a relucir algo más; algo que acarrea problemas en el funcionamiento de la democracia; y esto es, que el típico ciudadano estadounidense parece tener una prioridad crítica que le incumbe y que para él todo lo demás queda relegado a segundo término, o a la inexistencia. Mujeres, afro-americanos, fanáticos de todo tipo – aunque principalmente en religión, e identificables grupos de toda índole, tienen su propia agenda política a seguir. Paz y guerra, justicia social, son temas de escaso interés, dado que la guerra ocurre “allá” y la justicia social es molesta e inoportuna al consumismo. Es por eso que las cuestiones primordiales no fueron apropiadamente abordadas en la convención, tales como:
1. El llevar a juicio por crímenes de guerra y genocidio a Bush, Cheney y otros individuos claves en el gobierno; Kucinich tan solo lo introdujo como un gesto.
2. Discusión abierta sobre el verdadero estado de la economía, como y por qué.
3. Discusión sin restricciones sobre la política exterior norteamericana en lo que afecta a nuestras relaciones con, (a) los países de Latinoamérica; (b) nuestras relaciones rígidas e incestuosas con Israel; (c) los esfuerzos codiciosos sobre el petróleo del Oriente Medio; (d) el tratamiento asfixiante hacia Rusia y desafío al ejercicio legitimo en su zona de influencia e interés; y (e) nuestra actitud, tanto económica como militar, hacia otras potencias emergentes del planeta.

¿Debemos sorprendernos cuando estas cuestiones, reales y críticamente importantes, que la nación enfrenta nunca fueron abordadas? Algo que definitivamente ocurrirá de nuevo la semana próxima durante la convención del partido Republicano.

El Sermón de la Montaña en Galilea trató sobre las cuestiones importantes para la cristiandad con las Beatitudes y la reinterpretación de la Ley Mosaica. El Sermón de la Montaña en el estadio de Denver nos dio gran oratoria además de las consabidas Perogrulladas y la interpretación de siempre del Excepcionalismo Estadounidense.

Si esperas cambio en una futura presidencia de Obama, éste vendrá por cuentagotas. Aceptémoslo o no los norteamericanos como verdad irremediable, nuestra política marcha al ritmo sugerido por la batuta de América Corporativa y el Pentágono. El espectáculo que tuvimos en escena en Denver fue patrocinado por ellos… como lo será la semana que viene el de los Republicanos en Miniápolis-St. Paul.

Es triste ver como un líder carismático que asumimos tiene sentido de humanidad y justicia social no le queda otro remedio que vender su alma al diablo si quiere ganar alto reconocimiento en la política norteamericana. Solo han trascurrido dos años para que esto sucediera con Obama. Pero así es la política en EEUU. Quiérela o quiérela… escoge una de las dos.