McPolítica y el paladar político estadounidense

Quizás pudisteis echar un fugaz vistazo el martes a la presentación que se hizo en el estadio Soldier Field (Chicago). Bueno, más que nada fue un desfile de modelos políticos: siete de los ocho candidatos Demócratas a la presidencia. Desfilaron ante la jerarquía sindical con la esperanza de recibir el respaldo de la confederación de sindicatos (AFL-CIO) en su campaña hacia la Casa Blanca, algo que no siempre se da. Si os lo perdisteis, es posible que vieseis extractos en las noticias del debate apócrifo, y hasta quizás escuchaseis el fragmento de diez segundos en que la senadora Hillary Clinton se ofrecía a los sindicatos como su heroína con ese: “¡Soy vuestra chica!”

Y si ni siquiera sabíais acerca de esta reunión de vedette Demócratas, no tenéis por que preocuparos. No se dijo nada que merezca ser repetido, con nuestras disculpas al diputado Kucinich y al moderador Olbermann.

Una noticia del día anterior indudablemente tuvo un mayor número de lectores aunque nada mas fuese por su tema, que declaraba que a la gente menuda les gustaba mas la comida si creían que provenía de McDonald’s como sugerían las envolturas. Daba los resultados de un estudio sobre la prevención de la obesidad, y cómo McBranding (uso de marca) engancha a los chiquitines; y también que el Dr. Robinson, de la Facultad de Medicina de Stanford y autor de este estudio, había dicho, “La mayoría del marketing, reputación y uso de marca se basa en comida con mucha grasa y calorías y poco valor nutritivo”. Alimentos saludables, por ahora, parecen ser nada mas punto de exhibición y relaciones publicas.

Esas dos noticias, separadas por un día, trajeron a la vanguardia lo que pudieran ser los dos grandes males que afrenta el país hoy: la obesidad y el mal gobierno; uno que afecta la salud física de la nación, el otro la salud socio-política de la sociedad.

Si estás descontento de cómo el gobierno lleva las riendas, cálmate. Para un país de fe y monoteísmo el trasladar ese “mono” a la política parece que lleva por muchos años como la cosa más natural. ¿Por qué molestarse tratando de buscar algo fuera del capitalismo casero para determinar la naturaleza de nuestra entidad política?

Libre de impurezas extranjeras, a este capitalismo sacrosanto, se le denomine rapaz o benigno, se le ha proveído con un sistema circulatorio estrictamente norteamericano, algo así como McPolítica. Un sistema diseñado para hacer honor a la diversidad de opinión mediante sus Arcos Dorados de pensar político, nuestros dos partidos, que aunque se parezcan mucho juran no ser gemelos: Republicanos y Demócratas. Dos arcos que mantienen la integridad estructural de nuestra entidad política con unidad de propósito doctrinal para la nación. Izquierdistas, liberales, populistas, verdes, rojillos y progresistas de múltiples tipos deben ser relegados a epítetos que la derecha-mayor confiera a la derecha-menor. Que quede bien claro que este país es de DDerechas.

McDonald’s es acerca de estrategias empresariales, relaciones publicas, publicidad… y simple engaño; además de la comida basura, claro está. Lo mismo ocurre con McPolítica. La inmensa mayoría de estadounidenses bien sea por ignorancia o engaño piensan que lo pueden tener todo: salud, comida con buen sabor, comodidad y bajos precios; a lo que se une el que McDonald’s no haga públicas cuestiones culinarias o de salud concentrándose en lo que atañe su tipo de negocio: el satisfacer las expectativas de su clientela. Y así ocurre también en política, Republicanos y Demócratas, en su alternar en el gobierno, mantienen una función en común que es, aunque cueste creerlo, el mantener al ciudadano en ignorancia política.

Homogeneidad en la política estadounidense es real no importa que nos pongamos esa mascara para el baile de gala en los años pares de las elecciones. Me recuerda a esta comedia de situación en TV hace unos años donde presentaban a este paleto quien siempre se introducía, junto a sus dos hermanos, con la frase: “Hola, soy Larry; este es mi hermano Larry; y este es mi otro hermano Larry”. En la política estadounidense todos parecemos ser parte de esta hermandad de Larry, estemos o no adictos a esa comida malsana, sufriendo las consecuencias de la política bipartita que solo atiende los intereses especiales de los poderosos y no las necesidades de los ciudadanos.

Pero a diferencia de las franquicias de McDonald’s que operan con gran éxito en una buena parte del mundo, McPolítica es algo que solamente parece afectar el paladar de los estadounidenses. Es muy dudoso que cumpla con los criterios necesarios para su exportación, no importa reciba subsidios del Ministerio de Asuntos Exteriores y/o del Pentágono. Por ahora, la interpretación de EEUU sobre “libertad y democracia” no parece que haya cuajado, o hecho incursiones notables, en el resto del mundo.

Como sea, hay dos misiones declaradas que quizás nos abran los ojos sobre los problemas de la obesidad y el mal gobierno. McDonald’s da como su misión: “La visión de McDonald’s es poder dar la mejor y mas rápida experiencia de restaurante en el mundo”. Nada de responsabilidad corporativa, ni siquiera empatía para su clientela. Y aunque no esté por escrito, es evidente que en la otra misión “McPolítica quiere ser la solución para EEUU con un gobierno que permita a los negocios atender sus negocios sin interferencia”. Así que si no existe responsabilidad en los negocios, o el gobierno, de educar y proteger al ciudadano, ¿a quien pueden acudir? Llevando esto al extremo, como lo harían los ultra-conservadores, el resultado sería simple, quedando en manos del mercado… y no nos referimos al de la plaza o bazar favorito. Una forma educada de hacernos saber en términos históricos que vamos marcha atrás, hacia la esclavitud.

Desafortunadamente, tanto la obesidad como el mal gobierno son dos temas que los estadounidenses no están dispuestos a afrontar, y la lucha contra la adicción a la comida (principalmente a la comida basura) o el reconocer la mala conducta de politicos o gobernantes se rinden ante la apatía.