EEUU es ahora país bilingüe gracias a Bush

¡Haz todos los chistes que te de la gana! Haz burla si quieres del pobre vocabulario que aparenta tener George W. Bush; o de la lealtad “conyugal” de los norteamericanos con su idioma salvo unas pocas aventurillas con dialectos tejano-mejicanos. Aunque quizás todavía no lo reconozcamos, esta nación ha cesado de ser el blanco de ridículo por su fama de país monolingüe (como mucho). Ahora ya somos oficialmente, ante el mundo entero, totalmente bilingües. Y gracias a nuestro tutor-en-jefe hemos obtenido fluidez de la noche a la mañana en este misterioso, para algunos, segundo idioma.

¿Creéis que es el español? No… probar otro. ¿Podría ser quizás el galo parlez-vous? Tampoco… demasiado refinado e intelectual para nosotros. Y el ruso está un poco pasado de moda dándonos cuenta de ello al ver que esa soltura cirílica no la ha servido un pito a nuestra Condoleezza. En cuanto a las otras lenguas europeas, ni pensarlo, lo hablan muy pocas personas; y en lo referente a los idiomas del Oriente… aparentan ser tan inescrutables como las gentes que los hablan.

Si se te ocurre que pudiera ser el esperanto… pues no lo es. Pero llevas buen camino y andas caliente, o por lo menos radiactivamente templado ya que el idioma que ahora los norteamericanos aparentan hablar con soltura es el “Nuclearanto”. De hecho, los neo-conservadores que llevan nuestra gestión parece que quieren hacer de esta fisión-esperanto una nueva lengua vernácula. Lengua que no requiere cuerdas vocales, ni interpretación de señales, ni conocimientos dactilares; una lengua sin raíces en una de las seis familias de idiomas, pero que proviene de algo mas viejo y profundo: el temor.

Hay que verlo para creerlo; los estadounidenses han adoptado un segundo idioma nacional: el Nuclearanto, pronunciado Nucular-anto por su principal parlante y decano-académico de esa lingua universalis, George W. Bush. La dudosamente esperada lingua universalis por fin llegó; no para uso de la ciencia o el comercio, sino para todo lo que tenga que ver con diplomacia, guerra… y paz de los victoriosos.

Estamos viendo ahora algo que no creo se haya visto antes: un EEUU dispuesto a continuar como potencia nuclear benigna siempre y cuando pueda salirse con la suya en cualquier disputa, incondicionalmente; de lo contrario es vuelta a ese verano de 1945 y ese tan oído comentario patriotero de: “dejémonos de perder tiempo y recursos, y ‘nuclericémosles’”; habiendo demostrado entonces y listos para hacerlo ahora, que Dr. Jekyll se puede convertir en Mr. Hyde sin necesidad de tomar droga alguna. ¿Nos atreveríamos a decir lo a menudo que escuchamos este epíteto?

Existe una diferencia significativa en las circunstancias de sesenta y dos años atrás y hoy; y a los horrores que fueron Hiroshima y Nagasaki tenemos que añadir un nuevo horror en el abusivo terror ante-ataque. EEUU, con arsenal de poder destructivo capaz de teñir la faz terrestre de verde a marrón, ha dicho al mundo, sin titubeos, que nos hemos adjudicado por derecho propio el poder actuar de forma preventiva y unilateral cuando lo juzguemos necesario. Así que cualquier nación que pueda causar trastorno a los “intereses norteamericanos” que se cuide… ya que puede ser inoculada con misiles de crucero como una salva-advertencia, algo que es definitivamente una opción preferible a ser irremediablemente el próximo holocausto nuclear.

¿Estás escuchando Irán? Te estamos ahora hablando en el Nuclearanto vernáculo. Nuestros genios del Pentágono creen que con un centenar de misiles será suficiente, de esa forma no habrá ningún problema en aceptar conformidad con los requisitos de “exclusividad nuclear” que defendemos, y así el país se predispondrá a un cambio de régimen al que podamos considerar tolerante de Israel. Es importante que vuestros Majles, Expertos-mullahs y Guardianes dejen de ver el Golfo Pérsico como si fuera una vía fluvial árabe-pérsica y no el Mare Americanus en que se ha convertido. Debemos mantenernos firmes, de lo contrario terminaríais diciéndonos que no se nos permite el imponer una tarifa a los buques petroleros que cruzan el estrecho de Hormuz; o que a los portaviones estadounidenses se les tenga de mal ver en ambos golfos, Pérsico y Omán. Pongamos las cosas claras de una vez para siempre: la flota norteamericana tiene el irrenunciable derecho nuclear a navegar por todas las aguas del planeta para poder proteger los “intereses norteamericanos”, corporativos o militares.

Pero EEUU con su auto-designado derecho de poder hacer ataques preventivos no puede ser caracterizado simplemente como combatiente contra terroristas, ya que los está engendrando y multiplicando como si fueran langosta. Y podemos estar seguros que poco cambiará en el mundo hasta que un número significativo de norteamericanos
lo vean de esta manera, y entonces decidan hacer cambio de gobierno… y por ello no me refiero dar las riendas del país a los igualmente beligerantes Demócratas. Tendrá que ser un cambio de gobierno que traiga sentido común y mantenga un tono de hermandad con el resto del mundo, y pronto… antes que el Nuclearanto termine hablándose en todas partes.

La sugerencia de que cualquier país o pueblo pueda tener derecho a lanzar ataques masivos, sean o no preventivos, va un paso mas allá de lo absurdo hoy en día. En el caso de una superpotencia militar imponiéndose de esa forma con un adversario débil, peca de criminal. No estamos hablando de actos en materia de negocios o juegos que puedan disuadir, dificultar o prevenir ciertos resultados… estamos hablando de la especie humana y su supervivencia. Dar a conocer ese derecho preventivo al mundo, como lo ha hecho Bush, pudiera muy bien ser interpretado como negar a nuestros descendientes el derecho a existir.