Asequibles pied-à-terre para la burguesía de Latinoamérica

Quizás la máxima legal latina mas conocida sea la que nos dio Justiniano en su “Salus populi suprema lex esto” que nos la traducen como “La seguridad del Estado es la ley superior” o “La seguridad del pueblo es la ley suprema”. Escoge una de las dos. Pero no importa cual sea la interpretación, la seguridad implica una necesidad de refugio.

Debajo de la inscripción que se lee en la Estatua de la Libertad, “Dadnos vuestras pobres, cansadas y desahuciadas masas que añoran ser libres…” hay otra, visible tan solo a aquellos a quien va dirigida, que a su vez dice: “Damos la bienvenida a los que han ayudado a EEUU a mantener sus intereses económicos, militares y políticos en sus tierras, en particular cuando a esto se lo ha considerado traición; también a los que traigan capital, no importa lo sucio que el dinero esté, o si es o no de su pertenencia”.

Probablemente muchos iraquíes se estén rascando la cabeza y preguntando porqué esto no parece que se aplica a ellos mientras esperan con temor y poca esperanza en Jordania, o en Siria u otras partes de la vasta geografía de aquellos etno-políticamente desplazados. Pero este es un tópico de por si; y nuestro enfoque en el articulo abarca solo a la burguesía en Latinoamérica y lo que para ellos significa esa inscripción.

En 1969, tras completar un entonces significativo programa universitario MBA, trabajé como jefe financiero de una mini-conglomerada privada con sede en la región central de EEUU y operaciones en cuatro continentes, con una presencia significativa en el Caribe de habla inglesa y toda Latinoamérica. Pronto descubriría que la mira de mi jefe enfocaba a la burguesía de América Latina.

W, jefe, dueño y sultán de esta empresa de negocios agropecuarios y construcción de viviendas que simulaba un mini-imperio; un hombre inteligente y educado, experiencia amplia y diversa – que incluía el haber sido participe en los Tribunales de Nuremberg durante su servicio militar – e íntimamente conectado con todo quien-es-quien no solo en EEUU sino en el exterior, incluso varios jefes de estado, tenia su punto flaco en que su fortuna no la había obtenido por medio de sus dotes emprendedores, sino que fue algo heredado. Y, debido a ello, siempre aparentaba estar listo a demostrar su valía empresarial, haciéndole vulnerable a costosos errores.

Entre esos errores, uno lucia como la nariz de Pinocho, y daba oportunidad a muchos empleados a amortiguar su estrés burlándose de la insensatez del dueño y señor: un rancho de mas de 400.000 hectáreas que W había “arquitectado” de cientos de parcelas con mínima contigüidad, algo parecido a un tablero de ajedrez magnificado, y en su totalidad sobrepuesto sobre tierra estéril. Un negocio-proyecto que ocasionaba altas pérdidas, pero que al mismo tiempo daba a W un gran tópico de conversación durante sus ratos de codeo con la alta alcurnia, y le ofrecía cierto reto empresarial.

La sede de nuestra empresa se convirtió en un punto de destino durante los fines de semana para los invitados de W, tipos genio-McNamara de las principales listas de candidatos a MBA, donde los que pertenecíamos al circulo intimo de W intentábamos extraer magia o milagros de sus cerebros para convertir el rancho-fiasco en un negocio normal, de lucro. Pero después de dos años, el único plan ambicioso – y carente de ética – fue el que formulaba la venta del rancho en pequeñas parcelas a los proverbiales primos que se embelesan con todo lo que suene a bienes raíces. Y la intuición emprendedora de W le había dicho que quizás esas personas – y la posibilidad de un nuevo “sueño americano” para ellas – podía encontrarse en la tierra del mambo, luciendo bigote y con acento latino. A lo que yo rápidamente mostré a W que estas personas habían estado comprando sus pólizas de “seguro de capital” en EEUU y Europa por muchos años; y de que había sido una practica muy común entre la burguesía latina, especialmente desde que Castro bajara de la Sierra Maestra y estableciera firmemente un gobierno revolucionario en Cuba, el comprar un pied-à-terre (residencias-chalet antes de la llegada del condominio) en EEUU. Vender tierra estéril a la burguesía latina, le dije a W, seria el equivalente de tratar de timar al propio timador. Poco después cambie de empleo y nunca tuve curiosidad por saber si su estratagema tuvo punto final con nuestra conversación.

Hace tres décadas, la necesidad de que los latinos de la clase gobernante tuvieran un pied-à-terre – e inversiones – en el extranjero era algo evidente; ahora con la vela mayor de Latinoamérica tomando nuevos vientos políticos vía un socialismo adaptable al siglo XXI y las diferentes necesidades de cada nación, la necesidad para aquellos que llevan las riendas políticas y económicas de un pied-à-terre se ha convertido en urgencia en algunos países latinos, sobretodo aquellos donde la clase gobernante nunca invocó justicia social y económica para sus hermanos explotados – y donde el viento socialista probablemente llegue como fuerte vendaval.

Aquí en Estados Unidos continuamos dando la bienvenida a los descendientes de aquellos que dieron a su vez la bienvenida a nuestras lanchas cañoneras. A la letanía de nuestro rosario democrático hemos añadido, “Refugium latrocinorum” (Refugio de ladrones y explotadores) para esta burguesía latina que lleva rumbo norte. Y para demostrar esa bienvenida, ofrecemos condominios en Miami y otros puntos de la Florida a precios del 30 al 50 por ciento mas bajo del que tuvieran hace dos años. Eso es sin duda alguna mucho mejor que la adquisición de bienes raíces en esas tierras inhospitalarias de Nevada.