Apasionados, despiadados y linajudos

Si perteneces a un noble linaje, o te precias de ello, puedes ser apasionado, y también despiadado… o ambas cosas al mismo tiempo. Para los demás a quien se nos hace saber que estamos por estos mundos de prestado, puestos en la tierra para así poder hacer brillar más esa estrella de los linajudos, también se nos permite ser apasionados o despiadados, pero solo hasta cierto punto; y lo que nos está vedado de todas todas, es codearnos con los linajudos.

Señor Chávez… ¿se puede saber dónde dejó usted colgados sus modales? El Rey de España le puede decir ¡chitón! a quien le de la real gana, pero eso no implica el que puedas codearte con él, o que seas tan osado como para ponerle a la misma altura de tu amigo, el Indio Morales. El trono siempre se puso mucho más alto para que todos pudiésemos ver al monarca, no importa lo “pigmeitos” que fuéramos. ¡Bueno, ya está bien de guasa!

La realidad es que ya es hora de que colguemos los cojones entre las piernas en vez de ponerlos en un cuarto oscuro, remplazándolos por modales que no vienen al caso, y que en este siglo XXI son totalmente arcaicos, por no decir absurdos. La Realeza ya dio de si todo lo que tenía que dar y, la verdad sea dicha, siempre ha dejado mal sabor de boca. El pueblo español, en su compendio y variedad de naciones, ya dijo lo que tuvo que decir en abril 1931, cuando le dijo a su Rey Alfonso que hiciese sus maletas. El que Franco “retornase” a la monarquía con una ley de sucesión redactada por él, y puesta en referendo sin sabidas consecuencias en 1947, solo dio a Franco una forma fidedigna – en apariencia – de hacerse regente… ¡y nada menos que por 28 años más!

Y, de nuevo, la verdad sea dicha, Don Juan Carlos I, aunque sea un Borbón, para los que piensan que la monarquía no es sino una aberración política de estos tiempos, el soberano español no es sino el primogénito de Francisco Franco Bahamonde. Y el que muchos le acrediten con mantener democracia y paz en España, sea esto cierto o mentira, es algo que no viene al caso. Demos a los españoles más crédito en ambas humanidad e inteligencia. España solo necesita respetar de Alteza a su Constitución.

Pero vayamos al por qué de todo esto, lo que dijo este Sr. Chavez que ofuscara tanto al Rey y, claro, por diplomacia, a José Luis Zapatero quien tiene el cargo del país en nombre de este monarca. Chávez es por temperamento caluroso y apasionado, en política y, yo apostaría, en otras cosas más; es su naturaleza… y el que eso les moleste a muchos, como a todo el elenco político de EEUU, es su privilegio, ganado a pulso, el ser así. Como lo fue de Fidel Castro, y otras personas más en la historia que han ido contra la corriente, dada que la corriente estaba ahogando a sus pueblos.

Quizás muchos piensen que Chávez no tenía derecho a llamar fascista al ex-presidente español José María Aznar. La palabra fascista está sumamente cargada, y es cierto que a veces se escapa con demasiada frecuencia en nuestro léxico; pero seamos indulgentes… ¿si tipos como Bush, Blair y Aznar nos dieron una “musolinada” en Las Azores, dando rienda al posible desquite y represalias, no lo son, quienes sino? Si el Rey de España, como jefe de estado, elegido o no, se le permite entrar en los asuntos políticos de esas naciones hermanas de la España-Americana, esos jefes de estado latinoamericanos pueden decir lo que les de la gana, real o plebeya, que para eso son hermanos. Aznar es un pobre “quiero-ser” que nunca fue, y no puede recibir un respeto al que él mismo mando a hacer puñetas lamiéndole los zapatitos de charol a George W. Bush.

Por Respeto Real, la última palabra siempre la tuvo el Rey de Bastos. Y si estás jugando al mus y se echa un órdago, es mejor que sepas lo que estás haciendo. Al fin de cuentas, en la Cumbre Iberoamericana de este 2007, el mandatario elegido de la Republica Bolivariana de Venezuela tenía las cartas para ganar el juego. Y si Don Juan Carlos cree que tiene las de ganar… creo que el pedir disculpas a Chávez le ganaría muchos mas adeptos que el poner su corona de por medio.