Irak: Violación sin píldora postcoital

Por dos años vengo manteniéndome firme: no existe un punto intermedio en el que EEUU pueda basar su estrategia para salir de Irak. Esa es mi respuesta a James A. Baker III y su bipartidista “Iraq Study Group”. La sujeción de Baker a la doctrina que el mejor camino debe ser uno centrista probablemente se inició durante su cambio de chaqueta, de Demócrata a Republicano, cuando lideró la campaña política para la elección de Bush Padre al Senado en 1970 – añadamos, sin éxito.

Aun con toda su agudeza política, e impresionante curriculum vitae, Baker lleva mejor el papel de persona que intimida (a la Dick Cheney) que el de diplomático, o moderador capaz en gestión de crisis. Su número de éxitos se atenúa con otros tantos sonoros fracasos. Como me dijo un amigo español hace tres años – un abogado que aconsejó al Frente Polisario en su lucha con Marruecos por su independencia – “Baker es atípico como diplomático, prefiriendo esconder su falta de ideas tras una apariencia imperiosa y una mirada penetrante, autoritaria”. En verdad, después de siete años (1997-2004) como embajador especial de la ONU al Sahara Occidental, la discordia suma y sigue.

De todas formas, fracasos como el conflicto entre saharuis y marroquíes se anieblan cuando se comparan a triunfos como el que tuvo Baker al envolver al Tribunal Supremo en las elecciones presidenciales estadounidenses del 2000 – que terminó con la subida al poder de George W. Bush. A posteriori, este aparente gran triunfo posiblemente termine siendo para Baker su mayor fracaso, dado el rumbo hacia la historia que lleva la presidencia de Bush II, un periodo oscuro para los estadounidenses donde se han sacrificado enormes recursos económicos, de libertades y de confianza… todo para poder rendir homenaje a un personaje incompetente que Baker ayudó a “robar” el poder. Pero basta ya de este Massimo consigliere para la Famiglia Bush.

Aunque nos queda un mes para saber lo que Baker tiene que decir – desdeño pensar de ese panel bipartidista como de gente sabia – sospechamos que el reporte será un engaño indulgente y nada mas. El liderato estadounidense que nos llevo a este lío, y que incluyó el 80 por ciento del liderato Demócrata, se agarra a lo que puede para posponer lo inevitable un día mas, una semana mas, un mes mas. El fiasco de Irak no es un amorío sino una violación que estamos cometiendo; así que miremos al espejo y veámonos como somos… sin engaños ni mascaras.

Los políticos norteamericanos, de ambos bandos, subrayan este punto: La cuestión ya no es si debimos o no haber invadido Irak, nos dicen, el problema que nos confronta ahora es como salir de esta, aunque solo sea con victoria simbólica, y dando la apariencia al mundo que no dejamos atrás un caos total. Y es ahí donde está nuestro problema, ya que a menos que reconozcamos el error cometido, nunca podremos lidiar con las consecuencias de ese error. Para las huestes de Bush el problema es aun más difícil de resolver desde que aun hoy en día no creen haber cometido error alguno.

El “problema Irak”, o como queramos llamar a esta situación azarosa por la que están pasando los pueblos de Irak, así como el invasor sin éxito en la ocupación, necesita hacerse frente desde su inicio. Cualesquiera que fuesen los motivos de Bush y su camarilla por invadir Irak (petróleo, Israel, tácticas militares, venganza familiar…) tal acto necesita medirse bajo dos reglas, una de moralidad y la otra de competencia, con la moralidad asumiendo prioridad. Y no quepa duda que tal invasión fue algo amoral, llevado a cabo de forma caprichosa e incompetente. Lo que debe ser confrontado es lo amoral de ese acto; no simplemente de la pequeñez de la fuerza invasora, o de la del seso de Bremer, al despedir las tropas del ejército iraquí, así como el personal clave que dirigía el engranaje que movía el país.

Ni tampoco radica el problema en Saddam Hussein y su aportación positiva o negativa al bienestar de los diferentes grupos, principalmente sunnitas, chiítas y kurdos. Lo que si es realidad es que Irak era una nación soberana con gran porvenir dado la educación e inteligencia de su población, así como una gran riqueza petrolera. Irak, antes de que EEUU se entrometiera, tenia un alto nivel de desarrollo con gran similitud al de países occidentales, incluyendo aspectos laicos y los derechos de la mujer. No importa las ambiciones pan-árabe o “saladinescas” que el líder iraquí tuviera, sus alas ya se habían cortado tras la guerra del Golfo. No existía razón alguna para esta magna-violación en el que del 2 al 3 por ciento de la población han perecido por causas “colaterales” y otro 5 por ciento (los mas educados y necesitados) han huido o emigrado. Y la nación ha quedado destrozada. ¡Todo ello cortesía de EEUU!

Los estadounidenses, en su ingenuidad o incompetencia, han sido tan solo instrumento para el enriquecimiento de individuos, o el fomento de ambiciones nacionalistas o bien sectarias… primero de los kurdos y después de los chiítas. Y la violencia, con nuestra complicidad, continúa para que al fin de cuentas EEUU pueda quedarse con una base militar multimillonaria, y una embajada madre de todas las embajadas (por su tamaño). Ridiculez extrema demostrativa del liderazgo que hoy existe en Washington.

Todo gira siempre alrededor del prestigio; todo es acerca de nosotros y el precio que estamos pagando, el sacrificio que estamos haciendo, bien sea en vidas o dólares – nunca acerca de otros, o el costo que nuestra conducta amoral pueda estar cobrando de ellos. La violación de Irak, que comenzó en 1991 con las sanciones impuestas después de la guerra del Golfo, continúa hoy en la ocupación del país, EEUU como el agresor en este coito. De una vez para siempre debemos cesar en esta mutilación vaginal; y hacerlo reconociendo nuestra violación, no por dolernos el pene.

No tenemos una pastilla postcoital que ofrecer si nos retirásemos de Irak, pero existirán oportunidades para hacer enmiendas. Aunque no podemos compensar al pueblo iraquí por tanto daño y sufrimiento causado, si podemos demostrar nuestra contrición pagando por un programa de reconstrucción que ellos mismos diseñen y que pueda ser implementado por organizaciones internacionales competentes… no por nosotros.

Permitamos que sean las comunidades regionales e internacionales las que traigan paz a Irak, no solo la Liga Árabe, sino Irán, Turquía y la mediación de la ONU. El Occidente debe retirarse, ofreciendo tan solo compensación por daños causados; o, por lo menos, proporcionando préstamos para la reconstrucción del país, termine su geografía política como antes, o sea federación, o bien confederación, o naciones independientes.

Cuando criminales poderosos – bien sean individuos o naciones – tienen poder incontestable, no teniendo que rendir cuenta a nadie por sus delitos, ¿Por qué nos sorprende y amarga el que existan terroristas? ¿No son acaso estos terroristas subproducto emocional de la criminalidad? ¿Y no tiene acaso lógica el que las victimas de una nación violada respondan expresando cólera e indignación tanto ahora como en futuras generaciones; cólera e indignación que se canalicen en actos de venganza? Esperemos que no sea así haciendo las enmiendas ahora… inmediatamente.