¿Debemos permitir que un incendiario apague su propio incendio?

Algo parece fallar cuando permitimos que alguien se ponga el equipo para extinguir un incendio después de haber sido testigos de que fue él quien le ocasionó. No solo una injusticia, sino algo amoral y obsceno. Bien sea incendio por un individuo o Incendio-de-estado. Y esa base lógica la podemos aplicar tanto a individuos con trastorno mental, como a los que lo hacen por razones políticas, económicas o de venganza.

Incendio-de-estado es el caso de Irak, y George W. Bush el Incendiario-en-Jefe. Muchos de los seguidores de Bush han presenciado el Gran Fuego de Irak como si fuesen pirómanos sin tratamiento medico. Los demás, no importa lo disturbados que estuviéramos por lo que pasaba, con las llamas del conflicto devorando miles de vidas e infligiendo increíble destrozo, hemos presenciado todo con diferentes grados de benévolo descuido – como si nosotros también fuésemos pirómanos en potencia.

Ahora que Irak está en llamas, con tan solo los kurdos fuera del principal circulo de fuego, estamos ayudando a los incendiarios a extinguir el aparente, incontrolable fuego. ¡De guerra civil nada! Semeja más bien una anarquía total, un caos. Y no solo son chiítas y sunitas los que pelean para obtener control; sino un sinnúmero de facciones religiosas, geográficas y económicas que hace de Irak terreno de lucha donde la presencia norteamericana obstaculiza y no ayuda – con sus militares siendo “usados” por grupos contenciosos, contribuyendo al caos.

Quizás hace un año todavía hubiésemos tenido oportunidad de resolver la situación en Irak, con asesoramiento y ayuda de Saddam Hussein, no importa lo sacrílego que esto les parezca a algunos. Después de todo, fue él quien por años mantuvo cohesión en un país tan diverso, creado con fronteras artificiales por un imperio europeo. Claro que también se hubiese necesitado la cooperación y deseo de paz de las seis naciones limítrofes (Siria, Turquía, Irán, Kuwait, Arabia Saudita y Jordania). Paz en Irak que pudiera haber traído paz a toda la región, incluyendo esos calderos que continúan gestando en Líbano y Palestina.

Esfuerzos por aquel entonces en traer a Siria e Irán a una mesa redonda donde todos los intereses comunes pudieran haber sido discutidos, era algo descartado por el incompetente gobierno de Bush que seguía la doctrina ultra conservadora a rajatabla. Para su forma de ver, a menos que EEUU tuviese punto(s) de presión en la mesa de negociaciones, no merecía la pena estar en ella. Dialogo con presión o nada. Ahora EEUU se encuentra con un excusado atascado y con necesidad de tirar de la cadena. Una situación que aparenta ser difícil de gestionar y bastante menos receptiva al dialogo, aunque haya habido algunas insinuaciones discretas de Irán y Siria.

Los recientes comentarios del rey Abdullah dando tres puntos focales en el Medio Oriente aptos para la guerra civil tienen una lógica aplastante, y es algo que Bush es posible haya oído docenas de veces en los últimos dos años; pero sin éxito en que reaccionase, primero como estadista, y después como líder estadounidense en busca de paz. No creo que esté de acuerdo con las prioridades que da el rey jordano sobre guerra civil (Palestina, Líbano e Irak, en ese orden) pero estoy de acuerdo que los tres tienen un eje común en necesidad de resolución. No importa como queramos definirlo, el Irak no-kurdo lleva varios meses en estado de guerra civil. Quizás no debe ser la erupción de guerra civil en esos tres lugares lo que debiéramos confrontar sino, por primera vez, la posibilidad de erupción de paz.

El “Iraq Study Group” de Baker es posible ponga una sobrecubierta al libro ya escrito por las naciones de la región, excepto por Israel, llegando a la simple conclusión que para que se pueda disfrutar de una paz duradera tiene que haber discusiones en una mesa donde se invite a todos los concernidos, y donde no reclamación sea ignorada. Y no silla debe ser negada a ninguna organización representativa, como Hamas o Hezbollah, debido a etiquetas arbitrarias. Baker y su grupo posiblemente presenten una versión mermada de esto a Bush… y algo que probablemente éste rechace, en parte o en su totalidad.

Si el gobierno de Bush sigue buscando puntos de presión antes de dialogar con Siria e Irak, seguirá llevando a EEUU por el mismo camino que anduvo en los últimos días del conflicto en Vietnam. La perspectiva de una democracia en Irak bajo la protección estadounidense, y el establecimiento de una súper-base y una súper-embajada allí, debe de borrarse del mapa imperial. En su lugar, le conviene mas a EEUU la esperanza de una paz para la región… y para el mundo. No deben ser puntos ventajosos los que EEUU debe buscar, sino una buena disposición hacia la paz; si Norteamérica inicia y lleva este camino, otros la seguirán.

En cuanto a los esfuerzos para sofocar el fuego en Irak… a EEUU solo se le debe dar una estrecha y limitada competencia – posiblemente de naturaleza militar y tan solo por meses; y para que el proceso tenga éxito, al Incendiario-en-Jefe debe negársele un rol significativo.