¿Un gobierno de unidad para EEUU en el 2005?

Con más y más frecuencia estamos oyendo el llamamiento hacia un gobierno de unión en el país que una la ciudadanía dividida. Entre los proponentes mas fuertes están los que ven con buenos ojos que el senador John McCain sea candidato para la vicepresidencia acompañando a John Kerry en el Partido Demócrata.

McCain, el Republicano “independiente”, prisionero de guerra y héroe de Vietnam, un simpático y popular político estadounidense de sangre azul, llevaría a los Demócratas un paso mas cerca de la victoria en las elecciones del 2004… anticipan o esperan los proponentes. No importa su implicación en un fiasco bancario de hace dos décadas, su temperamento volátil, o como en el caso de tantos otros “nobles” estadounidenses (los senadores Ted Kennedy y John Kerry entre ellos) no haya aportado un solo día de su vida a lo que los demás denominan como trabajo.

Kerry y McCain, dos de sangre azul, ambos héroes militares, midiéndose contra Bush y Cheney, dos que eludieron la guerra. ¿No seria más lógico que los estadounidenses se sintiesen más seguros con un dueto de héroes decorados que con un par de halcones de gallinero? Después de todo, ¿no es acaso la seguridad lo que más nos concierne… más que puestos de trabajo u otras cuestiones de orden social o moral?

¿Podemos en buena fe razonar la necesidad de un gobierno de unidad? De ninguna manera. Aparentaría ser una idea sin sentido a menos que nuestro verdadero propósito fuese el popularizar la causa de “un país fuerte y unido que sigue su camino” que probablemente sería interpretado por muchos, tanto en la nación como en ultramar, como vestir el cuerpo político que existe de fascismo desnudo con prendas democráticas.

EEUU está dividido, cierto. Pero lo que divide a la nación no es algo que lo pueda unir un Gobierno de Unidad Nacional o un Gobierno de Salvación Nacional. Ni estamos al final de una guerra civil, ni tampoco estamos siendo atacados o el país invadido, así que un gobierno de unidad no es, ni debe ser, la respuesta de nuestra República a algo mas propicio a situaciones de sistemas parlamentarios como los de Israel o el Reino Unido.

La mayoría de los estadounidenses no creemos que lo que nos separa es de carácter filosófico, más bien algo que tiene raíces en lo social y económico. La distancia entre los pobres y ricos se ha ido ensanchado durante las últimas tres décadas- a un paso acelerado durante el gobierno actual, pero el idealismo no sale a relucir con la mayoría de los que votan, y no digamos con los menos afortunados de nuestra sociedad.

Una tercera parte de los estadounidenses viven con relativa opulencia, poco concernidos con el resto de sus compatriotas o el resto del mundo. No es que los estadounidenses posean un gene que les haga menos compasivos, sino que el materialismo es mas adictivo de lo que admitimos, muchas veces con resultado increíblemente deshumanizante.

Ese tercio de estadounidenses opulentos, abrumadoramente enclavados en el campo de Bush (80+%), se mantendrán fieles a él y al partido Republicano hasta tal punto que aunque pusiera Bush una esvástica en la sagrada bandera, no alteraría su lealtad.

Este país no necesita un gobierno de unidad, tan solo un gobierno que mantenga hermandad y unión tanto en el ámbito domestico como en el internacional.

El gobierno estadounidense no puede continuar siendo un agresor internacional de forma manifiesta (guerra con Irak) o sucinta (política exterior injusta) y esperar tener el respeto de la comunidad internacional.

El gobierno estadounidense no puede continuar como promotor de desigualdad social y económica entre sus ciudadanos y anticipar que estos actúen en armonía y crean en la justicia social.

En el mundo político que nos convierte en cínicos a todos, fue todavía refrescante el oír a un nuevo jefe de estado (Zapatero de España) dar, esta semana durante su discurso de investidura, su credo personal y político: “Un ansia infinita de paz; el amor al bien; y el mejoramiento social de los humildes”. Nobles diseños… le deseamos bien.

Olvidémonos de McCain o un gobierno de unidad. Lo que se necesita es un gobierno con valores justos que puedan traer unidad al pueblo estadounidense y paz al mundo.