También yo sueño

Han pasado ya cuarenta y un años desde que el Dr. Martín Lutero King, Jr. reuniera a una multitud de sus seguidores en la capital de la nación, reclamando los derechos civiles para el entonces sojuzgado negro norteamericano. Armado con la inspiración nacida del emparejamiento de fe con esperanza, traía a la conciencia estadounidense una oportunidad de redención, salmodiando su sueño a los cuatro vientos… con llamadas a la libertad, a la justicia y a la hermandad.

También yo sueño, y como Dr. King, mi llamada es a la libertad, a la justicia y a la hermandad.

No una llamada para obtener libertad para aquellos que no se sienten emancipados; más bien, una llamada a la libertad para todos los que pueblan esta gran nación.

No una llamada para obtener justicia para un individuo, o grupo; más bien, una llamada para que todos tengamos igualdad ante la justicia.

No una llamada para incorporar a nuestra sociedad grupos que se sientan rechazados; más bien, una llamada para que se admita a todo poblador de esta aldea estadounidense como vecino digno de respeto.

Mi sueño es que todos los estadounidenses formemos parte de una nación fuerte y compasiva, donde el mas fuerte siempre ayuda al mas débil en su marcha hacia adelante, sin que jamás nadie se quede atrás. Una nación donde su gente se enorgullezca del éxito individual, sin olvidarse por un momento que el futuro de un país unido radica en su trabajo en equipo para el logro de metas en común.

Mi sueño es que EEUU demuestre su grandeza con humildad. Que el gobierno estadounidense esté dispuesto a admitir, y remediar, sus errores; y que nuestra bandera pueda representar un país ejemplar, en armonía con la comunidad de naciones de que es parte; una nación respetada por su liderazgo, admirada por su compasión, y con quien se pueda contar por su imparcialidad en disputas mas allá de sus fronteras. Una nación con una política exterior justa y prudente que fomente, sin lugar a duda, los derechos humanos, el entendimiento en la diversidad, y la libertad por todos los confines del mundo… sin imponer su voluntad sobre otros pueblos. Una nación ni temida por su poderío económico, ni por su fuerza militar. No un tirano, sino un vecino atento.

Mi sueño es que todos los estadounidenses sean productores y conservadores en primer lugar, y consumidores después; que todos los estadounidenses se consideren protectores de los recursos que les han sido otorgados; y no saqueadores egoístas, envidiados por algunos, y despreciados por muchos más.

Mi sueño es que todos los estadounidenses cogidos de la mano, juntos, se conviertan en un pueblo de fe. No una fe que una a aquellos de una misma opinión, excluyendo al resto. No una fe que separe a vecinos, asegurando con su dogma el que se mantengan las distancias. Solo la fe que pueda ser aceptada como dirección de la Mano Divina; solo la fe que nos ilumine para poder aceptar la realidad de que tomar pasos para hacernos guardas de nuestros hermanos humaniza, dándonos oportunidad de lograr paz en nuestra nación, en el mundo… y lo que es mas importante, en nuestros corazones.

Estas elecciones de noviembre 2004 quizás no nos den la oportunidad de escoger el gobierno optimo para nuestra nación; pero sí nos ofrece, de forma clara y contundente, la alternativa de repudiar lo que se ha ido perfilando ante nosotros como el peor, mas discordante y engañoso, de los gobiernos que hayamos tenido… quizás el peor gobierno bajo las Barras y Estrellas en las ocho generaciones del país.

También yo sueño… un sueño que quisiera mantener durante el crepúsculo de mi vida. Gracias a este sueño, una persona con esperanza se mantiene libre… pero sin él, la esperanza cesa, la persona se hace esclava. Después de haber nacido libre, rezo para que el destino no me fuerce al cautiverio.

¿Despertaré el 3 de noviembre para encontrar por fortuna que mi sueño vive… o encontraré que mi sueño se ha esfumado, y que la pesadilla-realidad que hemos estado viviendo continuara por otros cuatro años?