Regresando... al lugar de donde vino

Hará un año que, después de un auto-exilio de casi veinte años trabajando en varios países de Latinoamérica, mi amigo decidió “colgar su regla de calculo” a cambio de una cátedra. Renunciaba a tres cuartas partes de sus ingresos dirigiendo importantes obras de ingeniería para poder llevar a cabo su sueño de enseñar en una pequeña universidad del Sur.

Dave está a tan solo dos semanas de completar su primer año académico, pero no sabe si lo que está viviendo es un sueño o una decepción de pesadilla. Quizás esto último no sea apropiado a la realidad, pero la decepción si lo es. Y a menos que surja algo inesperado, parece ser que Dave se convertirá en expatriado una vez más.

Tanto Dave como su esposa Peggy se consideran prematuros moradores de un nido vacío ya que en sus dos décadas de matrimonio no han tenido hijos. Sus niños siempre han sido por “adopción temporal”, chavalillos locales de Perú, o Bolivia, o Ecuador… jovenzuelos que requerían de su afecto y ayuda material. Esos eran los pajaritos de su nido, como dos docenas de ellos durante su larga estancia fuera de EEUU.

Hace tres años que conocí a Dave en un grupo de discusión socio-cultural en Internet. Siempre fue un gran defensor de los intereses latinoamericanos en todas sus formas. No creo que exista alguien capaz de representar los intereses latinoamericanos en EEUU, o los intereses estadounidenses en Latinoamérica, mejor que Dave. Pero tan solo aquellos intereses que fluyen de gente a gente… no entre gobiernos, o en negocios. Un marcado critico de la política exterior estadounidense hacia Latinoamérica, Dave posee conocimientos profundos de las maquinaciones políticas que existen en el Hemisferio Occidental.

Muchas han sido las sesiones en que Dave y yo hemos encontrado una perfecta armonía con las experiencias que ambos adquirimos en Latinoamérica. Experiencias que enlazan observaciones mutuas de cómo la política del gobierno estadounidense ha influido en mermar la democracia en esos países del tercer mundo, y como los intereses de empresas estadounidenses ayudan a perpetuar la rapacidad económica. Ambos encontramos justificación en una misma opinión derivada de experiencias similares… y una norma moral en común.

¿Y esa decepción que llevará a Dave al exilio? Quizás este correo electrónico que acabo de recibir resuma su situación.

“Ben—

Quizás este verano no podamos viajar al Noroeste; es más, acabamos de poner nuestra casa de venta. He terminado de evaluar 17 tesis de fin de estudios y la semana que viene tendré los exámenes de fin de curso. ¡Menos mal que solo enseño dos asignaturas… y tengo un asistente!

“Peggy ha comprado pasajes de vuelo para hacer el circuito andino a primeros de julio, y si no me sale otra cosa, aceptaré una cátedra-auxiliar en Patagonia, ya que me han prometido acceso a poder asesorar varios proyectos de obras públicas. De cualquier forma, esto ha concluido. El mes pasado te conté acerca de la confrontación que Peggy tuvo con algunos vecinos que mas o menos la hicieron saber lo indeseable que es la gente ‘progresista’ en estos tiempos por los que está pasando ‘su nación’ (deben de considerarnos extranjeros).

“Ahora me tocó a mi. Un articulo [académico] que escribí, donde criticaba a USAID [Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional] – tema del que estás al tanto, fue negado el imprimátur del decano. Repercusiones económicas con el gobierno, me hizo saber.

“Es irónico que mi abuelo, un emigrante polaco y adorador de todo lo estadounidense, se le recordase muchas veces por patrioteros que si algo no le gustaba ya sabia donde estaba el camino de vuelta. Ahora, de una forma más sutil, se le dice lo mismo a su nieto. Lo peor del caso es que el número de pseudo-patriotas parece ir en aumento.

“Es hora de que vertamos unas lágrimas por nuestra Constitución, Ben. Dave.”

Verteremos unas lágrimas… y un pensamiento: Dave puede que tenga un lugar donde regresar pero los demás no lo tenemos.