Los expatriados estadounidenses (1 de 2)

Fueron los primeros viajes a ultramar, tras completar mis estudios universitarios, los que me expusieron a diferentes tipos y caras de estadounidenses en el destierro. Nuestra empresa mantenía múltiples operaciones esparcidas por cuatro continentes, y mis responsabilidades corporativas exigían un constante cara a cara con muchos de estos expatriados. Algunos, voluntariamente en el exilio trabajando en puestos de dirección o profesionales; otros simplemente miembros de la “Colonia estadounidense” en lugares donde manteníamos sucursales.

Por lo general, los expatriados siempre llevan una antorcha sentimental para sus países de origen… aun aquellos emigrantes mas pobres y humildes. Pero pronto reconocí que los expatriados estadounidenses, a semejanza de sus colegas británicos, llevaban el nivel de nostalgia mucho más alto. Poco importaba que tipo de expatriado.

Pero el mundo ha cambiado mucho, tanto en lo referente a la política como a la economía, en estas tres ultimas décadas… no solo en países del primer mundo sino también en las naciones en desarrollo. El perfil del estadounidense desterrado también ha cambiado lo suyo, por lo menos en el grupo que suele adaptarse bien a su país de acogida.

Más y más estadounidenses han tomado la decisión de vivir fuera de su país por distintas razones, ejerciendo en muchas profesiones. Los intereses estadounidenses, bien sean gubernamentales o comerciales, ya no son la única fuente de empleo, como antes, para los expatriados, aunque continúen su función dominante, principalmente en países en desarrollo. Hoy en día es posible encontrar estadounidenses transplantados por cualquier zona habitable del planeta desempeñando un sinnúmero de trabajos. No tan solo aventureros como en el pasado, sino en la vida sedentaria criando familias.

De mas de cuatro millones de expatriados, que no incluye mas de otro medio millón de funcionarios y militares, mas de tres cuartas partes están o jubilados, viviendo una vida holgada, o dependen económicamente de una nomina de empleo estadounidense. De estas personas, tan solo un puñado se sume en la cultura del país donde viven, y muchos ni siquiera aprenden el idioma. Mas que expatriados debiera llamárseles “estadounidenses con residencia temporal en el extranjero”, aun cuando su estancia se prolonga por muchos años.

Entre los aproximadamente dos millones de expatriados que viven su jubilación en ultramar, a mas de la mitad podría llamárseles “expatriados de retorno”, ya que vuelven a su país de origen aunque lo hagan con ciudadanía estadounidense. México y Canadá probablemente acogen tres cuartas partes de este grupo de jubilados.

Mi interés en expatriados se centra solo en ese grupo de estadounidenses en ultramar, y sus familias, que dudo lleguen a un cuarto de millón, los cuales se han adaptado a, y han adoptado, un país no anglohablante. Personas que han aprendido el idioma y se han educado en las costumbres y cultura de sus países de acogida… estadounidenses que viven como los nativos aunque mantengan una conexión sólida a su patria. La forma de pensar de estos expatriados, influenciados por el ambiente donde residen, puede brindar una forma real de ver no solo la forma en que otros ven a EEUU y a los estadounidenses, sino también lo que les lleva a esas conclusiones.

Cuando me refiero a expatriados, hablo acerca de este grupo, que aunque apenas representa el 6 por ciento de expatriados, posee amplios conocimientos y perspicacia sobre los países huéspedes, su cultura y sus gentes… en contraste muchas veces a la ignorancia y falta de instinto de aquellos en cargos gubernamentales que se las dan de expertos, incluso en agencias de inteligencia como el CIA.

¿Qué opinan estos expatriados de nuestra política exterior… o nuestra lucha contra el terrorismo? ¿Qué opinan sobre nuestras próximas elecciones en noviembre? Esta semana estaré tomando el pulso de tres docenas de ellos con residencia en Alemania, Argentina, Brasil, España, Francia, India, Israel, Marruecos, México, Perú, Suiza y Tailandia.

Permitamos que nuestros expatriados pongan su grano de arena. Y esperemos que nuestra columna la semana próxima nos traiga resultados interesantes.