La soberanía no se otorga... se reclama

Dada su definida naturaleza, la soberanía no se otorga, más bien se reclama. El que alguien diga o piense que el 1 de julio Irak tendrá su soberanía es tan absurdo como el aceptar que la tierra sea plana; o creer que Bush es la reencarnación de Buda, Jesucristo y Mahoma, los tres en uno.

Estados Unidos, como gobernante de Irak ocupado, puede delegar a su gusto las responsabilidades de gobierno que sean de su conveniencia, pero no otorgar soberanía. No si mantiene la decisión definitiva bajo las barras y estrellas… hasta que se consiga el objetivo deseado, aquel que se subscribe a los criterios del gobierno de Bush y su política exterior extremista.

¿Y cual es el objetivo deseado? Democracia, nos dicen los invasores, quienes ahora llevan las riendas. Control efectivo de las reservas petrolíferas, si creemos a los iraquíes, y una buena parte del mundo que nos observa y que ve a los estadounidenses con sospecha como glotones petro-adictos.

¿Entonces, si no es soberanía, que es? Digamos que un cambio con autoridad limitada y carente de veto, pero aun así, un cambio. La mayoría de iraquíes es posible que vean a las figuras en este gobierno como marionetas de EEUU, pero serán por lo menos iraquíes los que llevaran el timón suave de gobierno, con parcialidad a los valores de ese país y a sus gentes. Y desde que no tienen otra opción, los iraquíes aceptaran lo que se les ofrezca. Al fin de cuentas, el botín siempre pertenece al vencedor.

¿Existe optimismo sobre este “cambio de poderes”? Desgraciadamente, ni los iraquíes ni sus hermanos en el Medio Oriente ven con optimismo el cambio. Esperanza, quizás, pero no optimismo. Mi pensar hace eco al suyo, y mi optimismo ronda por el punto más bajo.

Uno se pregunta… ¿Cómo va a poder existir optimismo sobre este mal llamado “cambio de poderes” cuando EEUU no ha puesto en claro su postura?... o cuando los pueblos árabes y musulmanes totalmente desconfían de EEUU?

Si el militar estadounidense debe continuar en Irak hasta que la dulce melopea de la democracia salga de sus minaretes, entonces pensemos que esa presencia militar estará permanente allí. Definitivamente, la democracia no se estimula por medio de guerras; se fomenta desde fuera, pero debe crearse por los que pueblan el país. EEUU, una nación de emigrantes y diversidad, no parece captar lo que otros pueblos sienten, o sus culturas.

Así que quedan cuatro días… pero pudiera ser toda una vida, o una eternidad. El 30 de junio puede que sea una fecha con oportunidad política, con miras a las elecciones de noviembre, pero no resolverá otra cosa. No en la forma que el gobierno de Bush ve el futuro Irak, una democracia ejemplar en el Medio Oriente; tampoco como lo perciben los musulmanes que ven en EEUU a un tirano egoísta.

Existen unos cuantos trapos sucios que EEUU prefiere no sacar a relucir. El principal de ellos es el enlace que existe entre Palestina e Irak. O entre Palestina y cualquier otra nación árabe, aun aquellas gobernadas por supuestos amigos de EEUU. Los políticos poderosos de EEUU, no importa su partido político, prefieren vendarse y no ver ese problema. Así que el proclamar buena voluntad o imparcialidad no es sino hipocresía… que a nadie engaña, amigos o enemigos. Ya hemos perdido la confianza de todo el Medio Oriente. Ahora o nos encogemos de hombros y continuamos con nuestra conducta poco afortunada; o intentamos ganar la confianza perdida. Para esto ultimo, nuestro gobierno necesita reconocer que la causa de nuestros problemas va mas allá del terrorismo, radicando en nuestra política exterior hacia Palestina. El reconocer esto es pedir demasiado a cualquier gobierno estadounidense, y una imposibilidad para el que ahora rige la Casa Blanca.

Este domingo, los estadounidenses continuarán despistados en su cuenta sobre el “cambio de poderes” en Irak. Alguien debiera decirle a Bush que la soberanía no es un primer paso a la independencia, sino el último.