Hundimiento del Bushitania

En 1915 los alemanes hundieron el Lusitania. Casi un siglo después, otro inepto gigante de los mares, el Bushitania, también aparece vulnerable a un torpedo bien lanzado. Pero el torpedo debe proceder del flanco derecho del espectro político. O es así, o no dará en el blanco.

Para la mayoría del electorado estadounidense, que lleva tres generaciones políticamente castrado, las selecciones de políticos presentados no tienen casi nunca sustancia… personalidad quizás, pero no sustancia.

Una sociedad materialista, compuesta de una súper mayoría de la población estadounidense cuyo culto es el consumo extremo, ha hecho de la Izquierda política algo ineficaz, si no anacrónico. Cuando en tiempos de Roosevelt, dos tercios de la población necesitaban de un liderazgo político, liberal y progresista, enfocado a mejorar el nivel socio-económico, ahora a solo un tercio de los estadounidenses se les puede designar como económicamente oprimidos. Y la mayoría de ellos, que intuitivamente saben que las cosas no irán para mejor, simplemente abandonan toda esperanza y rehúsan votar.

Desde que las cosas no llevan la de cambiar con esta súper mayoría que define la corriente principal estadounidense, y donde a la compasión se la juzga como una muestra de debilidad hacia aquellos que “aportan menos a la sociedad”, la resurgencia de la Izquierda no es de esperar hasta que los acaparadores de riqueza se hayan distanciado del resto, ahora pobres, y estos últimos se conviertan entonces en súper mayoría, como ocurrió durante la Gran Depresión (1930-1940). Posiblemente quede toda una generación de por medio para que esto ocurra… aunque el proceso se pueda acelerar gracias a la madurez económica de potencias como China e India.

Entretanto, a menos que la Izquierda estadounidense se una a la corriente principal, la piratería de los neo-conservadores continuara viento en popa. La Izquierda debe “perderse” dentro de la corriente principal estadounidense, aunque mantenga sus raíces progresistas en secreto.

Han pasado casi cuatro años desde que el Bushitania fuera botado para conquistar los mares ideológicos del mundo, llegando a tierras lejanas donde pudiera predicar el evangelio de la democracia y sacar a sus gentes del “paganismo”. Este buque de estado de cuádruples chimeneas, con sus espesos penachos de arrogancia, hipocresía, mentiras y hurto económico, ha estado navegando los mares del mundo con una tripulación de neófitos e ineptos neo-conservadores; y un ciego, visionario teocrático, marinero de agua dulce, vestido con uniforme de almirante.

Un sobrecargado monstruo de mar, con un cargamento no declarado de mentiras explosivas y eufemismos beligerantes, espera ser torpedeado. El Bushitania está casi listo para estallar, para hundirse por sus propios medios… tan solo necesita ofrecerse como diana a un torpedo que provenga del flanco derecho de un submarino.

El teniente de navío John Kerry, al mando de una lancha patrullera durante la guerra de Vietnam, ahora se le pide que sea submarinista y tome el mando del submarino estadounidense, Salvación. El Bushitania, con su santabárbara hasta el tope de mentiras e hipocresía, navega sobre aguas peligrosas. Su capitán, alto mando y resto de la tripulación tienen su ojo avizor hacia el puerto esperando que el ataque del enemigo venga por el flanco de Izquierda. Pero la Izquierda no debe de preocuparles, más bien la Corriente Principal de Derecha.

Apenas llegue noviembre (elecciones) todo lo que se necesitará es un torpedo bien lanzado desde el submarino de Kerry. El Bushitania desaparecerá en la profundidad del mar. La súper mayoría estadounidense ha sido engañada y llevada a aceptar el belicismo y la política defectuosa de Bush… pero se cansó de la ineptitud de este, y si el teniente Kerry lanza un torpedo desde la Derecha, mejor que mejor.

Esta es una forma de permitir que se escuche a la mayoría, aunque amoral, del consumo extremo… simplemente dejando que la Izquierda se adentre en la corriente principal estadounidense. Algunos pensaran lo triste que es esto. Pero se debe ser realista y llegar a la victoria por el camino que sea. Los idealistas llevados por su conciencia deben darse cuenta que este es el precio a pagar para obtener un éxito mayor en el futuro.