Caras de arrogancia... e ineptitud

Han pasado más de tres siglos desde que Samuel Butler, el gran poeta y satírico inglés, nos diera una perla genuina de sabiduría cuando escribió que “las verdaderas características de la ignorancia son la vanidad, el orgullo y la arrogancia”.

Por dieciocho meses, en tiempo paralelo con nuestra épica en Irak, he estado recibiendo cantidades de caricaturas de personajes que tienen, o han tenido, papeles clave en este drama. Todas estas caricaturas tienen algo en común en sus caras: arrogancia. Quizás el aspecto más interesante de estas caracterizaciones haya sido el uso de un número de adjetivos acompañando a la palabra arrogancia, y su asignación a Bush y su camarilla o, en algunos casos, a los que alientan su causa en el Congreso.

A continuación doy un collage literario sacado de los cientos de correos electrónicos recibidos durante este año y medio.

Comenzando con el Comandante Supremo, Bush, titulo muy apropiado en una nación belicosa, la caracterización más elocuente de su arrogancia proviene de un profesor de inglés que enseña en un instituto de Alemania, quien describe la conducta de Bush como “arrogancia idiota”. Y que mas tarde define como “altivez imbécil repleta de osadía”.

En cuanto al mentor de Bush, Cheney, la descripción más oportuna para su tipo de arrogancia la encontré en un chiste ilustrado italiano que pinta al vicepresidente como un titiritero manejando a su marioneta-protegido. Retrataba una altanería maléfica. El autor lo denomino “arrogancia mefistofélica” mientras pedía perdón al diablo por llamarlo así

El miembro del gabinete de quien hubo mas comentarios, como era de esperar, es el “Ministro de Guerras”, Rumsfeld. Postal perfecta de altanería e imperiosa condescendencia, Rummy ejemplifica y define lo que es arrogancia mejor que nadie. Hará poco mas de un año que reconocí esto, y me tome la libertad de acuñar tal como “arrogancia rumsfeldiana” que para mi representaba entonces, como ahora, una actitud de superioridad despreciativa, pomposidad, comportamiento presuntuoso, engreimiento e insolencia. Es difícil considerar a este constante agresor, en palabras y en hechos, como Ministro de Defensa. No concibo, por ahora, mayor arrogancia que la que exhibe el jefe del Pentágono.

Entre los neo-conservadores Republicanos que alientan a Bush en su tentativa de formar imperio, y quien lleva la arrogancia al extremo, está el senador de Oklahoma, conservador entre conservadores, Jim Inhofe. Sus comentarios la semana pasada sobre el abuso a los prisioneros iraquíes no podían haber sido mas ofensivos a todo ciudadano de la raza humana, no digamos de EEUU. Merecidamente, se ha ganado el más sublime de los adjetivos a este tipo de arrogancia… “arrogancia nazi” que bien describe la forma en que fue vista su expresión de palabras sumamente inoportunas. “Un retrato de ignorancia, desdén y odio desvergonzado”, fue la descripción que me dio un expatriado de Tulsa, quien conoció a este cuando fue gobernador de Oklahoma. Pero Inhofe no necesita comportarse de una forma que sea socio-políticamente correcta en sus expresiones ya que sus aspiraciones no le serán negadas por el electorado derechista de Oklahoma. ¡Triste!

La arrogancia aparenta tener un común denominador entre los gobernantes actuales de EEUU, no solo con referencia a la política exterior, sino también con la domestica. Pero la arrogancia no llega solo ahí… ha infectado, y además acorralado, a la membresía del Partido Republicano hasta el punto que la razón tiene poco peso, y la adherencia al caudillaje del partido aparece completa y total.

¿Podría algo diezmar este gran segmento de la ciudadanía estadounidense que abraza el liderazgo del extremismo derechista? Después de todo, la aprobación de Bush hoy es del 42%, cifra estratosférica para una nación en ruina tras el saqueo del gobierno actual. Creo que el talón de Aquiles de Bush es su ineptitud. Quienes le rodean… miembros del gabinete, consejeros y administradores han demostrado su ineptitud a la enésima potencia. Rummy, Condoleeza, Bremen y muchos más han mantenido en alto la esperanza de los payasos de circo de obtener papeles dramáticos.

Los estadounidenses quizás puedan tolerar un gobierno con arrogancia nazi, pero no con ineptitud.