Buscando un comandante en jefe, en vez de un líder prudente

Según resume mi amigo finlandés en lo que se refiere a nuestras próximas elecciones presidenciales, “Vosotros en EEUU os creáis un horizonte desolador al sentiros obligados a escoger el próximo comandante en jefe en vez de poner vuestras esperanzas en un líder prudente”.

Me uno a esa opinión.

Es triste, terriblemente triste, cuando los estadounidenses debemos escuchar a dos políticos, ambos candidatos al puesto más alto en la nación, tratando de aventajar el uno al otro señalando su competencia como jefes militares: Bush como jefe militar del conservatismo, y Kerry como jefe militar del liberal ismo. Se debe a una guerra, nos dicen, por lo que necesitamos alguien que nos acaudille con porte de superhombre, alguien que nos mantenga a salvo de ese evasivo y multe-cefálico monstruo que llamamos “terrorismo” por carecer de otra palabra mas adecuada.

Sin embargo, estos jefes militares ni representan el concepto de conservatismo, ni el de liberal ismo… por lo menos en espíritu. Conservatismo y liberal ismo, son en estos tiempos tan solo ramas de un mismo árbol, capitalismo- liberal , donde la demo (gente) en democracia ha sido podada, sustituida por grupos con intereses especiales que normalmente están en conflicto con el bien común de los ciudadanos.

En EEUU los días de verdadero debate entre el conservatismo y el liberal ismo ya pasaron a la historia… enterrados por cuatro décadas. Ambas ideologías no aparentaban en aquellos tiempos ser mutuamente exclusivas, más bien complementarias desde un contexto social. Liberales y conservadores parecían responder al bien común de todos los estadounidenses, forzando entre si cierto control y balance que permitía progreso socio-económico con cierto acomodo y moderación fiscal. Algo muy diferente de lo que ocurrió después en los 70, 80 y 90… y no digamos durante el saqueo que está ocurriendo en Washington con el gobierno actual. Debe resultar difícil para esos viejos políticos comparar la actualidad con la nostalgia del pasado.

Por aquel entonces existía un objetivo común… o por lo menos daba esa apariencia. Ahora tenemos dos distintas y diferentes “naciones” dentro de EEUU y, según veo las cosas, una de estas “naciones” marcha falta de dirección y liderazgo para poder ser oída, aunque represente una “pronta a ser” empobrecida mayoría de estadounidenses. Tan solo unos cuantos Demócratas del viejo molde, casi todos superando los 60, continúan pensando que el partido Demócrata defiende los intereses de los pobres o los intimidados. Pero no es así.

Quizás en esta época en que el país se mantiene dividido, los pobres necesitan buscar liderazgo entre su misma gente, y no depender de ricos ambiciosos, no importa que estos alardeen de gran conciencia social, ya que lo mas posible es que ellos utilicen este partido Demócrata para sus fines personales y ambiciones.

Ahora que los Republicanos, en esta etapa neo-conservadora de su metamorfosis, han robado el alma de la nación reclamando ser dueños de todas las patentes que tengan que ver con Dios, la bandera y cada trozo de tradición que siempre nos mantuvo a todos unidos como país… ¿Qué podemos hacer el resto de nosotros? ¿Renacer como Republicanos? ¿Someternos a una esclavitud económica, aunque benigna? ¿Desentendernos de la vida política en el país? O… quizás sea mejor esperar a que trascurra esta elección crucial de noviembre, y ver los cambios que originan los Demócratas… si es que obtienen victoria.

Lo que es de Perogrullo es que no necesitamos un comandante en jefe militar… aunque quizás si un comandante en jefe sin insignias. Alguien que dirija la lucha contra la injusticia y pobreza; un combatiente por la justicia y paz entre los pueblos del mundo que lleve el pendón de una política exterior sensata y justa; un guerrero defensor de derechos humanos, primero en este país… y después en ultramar. Requerimos algo muy simple: un líder con visión y prudencia, alguien que nos mantenga unidos y no sea el azote del mundo, como lo ha sido y continúa siendo Bush.