No, Ellen, la Izquierda Esperanzadora no se vislumbra en el horizonte

Hace tiempo que el grupo remanente de los por sí mismo ungidos, Izquierda Espiritual Americana, han estado pidiendo a gritos que vengan sus guerreros de sensatez liberal.

¿Dónde, se preguntan, están nuestros paladines del universo paralelo para poder librar batalla contra Hannity, Liddy, Limbaugh, O’Reilly y demás, ahora que tanto los necesitamos?

Ellen Goodman fue esta última semana quien se quejó en su columna de esa carencia de lucha en la Izquierda, reconociendo que estas quejas no llegarían ni a los ojos ni a los oídos apropiados. Es fácil aceptar su futileza quizás esperando a que Al Gore forme ese grupo de lumbreras de Izquierda que pueda hacer frente a los charlatanes de los medios ultraderechista que parecen haber capturados las ondas de radio y televisión.

¿Puedo recordarte, Ellen, que la Izquierda Americana ya no existe? ¡Casi siete décadas han trascurrido desde su defunción! Cierto, el pensamiento liberal no ha fallecido y continua disperso sobre una buena parte de la población intelectual, y aquellos con conciencia social hacia el prójimo… pero tal pensamiento viaja en silencio y en profundo, sumergido como submarino. Algunos políticos que abogan por causas liberales, no deben pregonar el nivel de su apoyo so pena de encontrarse aislados dentro de su propio Partido Democrático.

Por más que nos disguste, debemos reconocer la realidad política que existe hoy en día en Estados Unidos. El carácter político de nuestro país puede ser trazado geométricamente como un rectángulo que se cierra. Con rumbo a la derecha después de haber descartado un quinto de la población, los económicamente opresos, al resto se nos ofrece un giro de 90 grados a la derecha, dejando a los Demócratas acampar sobre ese lado mientras los demás toman otro giro de 90 grados a la derecha, haciendo en ese nuevo lado cuartel los Republicanos. Un giro final de 90 grados queda para completar ese rectángulo, giro por el que han optado Extrema Derecha, los Neo-conservadores y ruidosos patrioteros que en combinación juegan con nuestro destino ondeando nuestra bandera robada.

Un amigo mío escocés, conocido en nuestra sala de charla por Internet como Séneca, me mandó un correo electrónico a primeros de marzo, dos semanas antes de que Bush nos metiera en la contienda de Irak como primer paso en rehacer el Oriente Medio. Leía en parte:

“Nuestra charla política de ayer no creó gran discusión, tan solo una afirmación innecesaria de nuestras posiciones políticas, y todos bien sabemos en que ostras se hospedan nuestras lealtades.

“Desarrollaré sobre mi punto referente a la falta de diversidad política en vuestro Estados Unidos. Tenéis dos partidos políticos, ambos a la derecha del centro político, y estos en muchos aspectos representan la misma ideología entrelazada tan solo con un toque sentimental: Demócratas con una pizca de corazón en sus acciones y los Republicanos con el corazón de hielo.

“Pero no os engañéis, América no ha tenido una Izquierda en política desde FDR y la Gran Depresión. Ni Kennedy, ni LBJ, ni Clinton, no importa lo compasivos que hayan sido, o las leyes que hayan surgido durante sus gobiernos. (La carencia de una Izquierda en América puede ser el resultado de muchas cosas, incluyendo vuestro éxito económico, aunque este haya sido a veces obtenido injustamente a costa de personas opresas, en vuestro país o fuera.)

“Os habéis distanciado de aquellos en vuestro propio país que están necesitados, y de una buena parte de los países en desarrollo a los que constantemente saqueáis, así que no tenéis otra opción sino formar una sociedad políticamente monolítica donde todos termináis sintiéndoos conspiradores. No tenéis mejor prueba de ello que lo que se escribe en vuestra prensa, y en los editoriales de vuestros periódicos principales.

“Hasta que no hagáis examen de conciencia y empecéis a cuidar de vuestra gente empobrecida- los que necesitan educarse, comida, vivienda y cuidado médico, no os podréis renovar y permitir que surja de nuevo una auténtica Izquierda que abogue por quienes ahora están supuestamente ‘protegidos’ por un Partido Demócrata inefectivo.”

¡Todo muy bien dicho por mi amigo de Dunedin! Su puntería casi hizo diana. Los norteamericanos parecemos estar reclusos en este rectángulo, y aun las posiciones más centristas solo pueden brotar de un campo, de una política de Derecha.

Un cambio en dirección política solo podrá tomar lugar cuando pase una de dos cosas, o las dos: el número de empobrecidos incrementa en forma dramática, algo que parece está empezando a ocurrir; o hay un renacer espiritual de buena voluntad entre muchas mas personas de nuestra nación. Solo entonces podrá Izquierda resurgir para hacer batalla.

Hasta entonces, Ellen, no te quedes esperando a esa Izquierda Esperanzadora… y libra tu propia batalla.