¿Filtración en los medios de información estadounidenses?

En esta última escaramuza para defender su política de Irak, la palabra clave para el gobierno es filtración. El mensaje que nos llega desde la Casa Blanca es que los estadounidenses reciben sus noticias pasadas por filtro, y por ello predominan las malas noticias sin que el éxito obtenido por los EEUU salga a relucir.

Escuchando ese mensaje se llega a la conclusión de que el tema merece ser debatido, excepto que el mensaje es totalmente irrisorio- como si un carcelero se quejase de ser maltratado por los reclusos. Aun así, este tipo de retórica parece ser bien recibido no solo por los correligionarios políticos del gobierno sino también por muchos que requieren palabras tranquilizadoras que les digan lo bien que marcha todo en el follón en Irak.

Si nos acatamos a la verdad, los medios informativos no podían haber tomado mejor dominio de si mismos en lo referente a la crítica del gobierno en general, o la posguerra de Irak en particular. Apenas necesitas ser testigo sobre lo que se dice o imprime en los medios extranjeros para poder darte cuenta de la auto-censura que existe en los medios estadounidenses.

Y tan solo estamos reconociendo la auto-censura en los medios principales… y no la homofonía procedente de la desinformación mediática de extremo-derecha, exhibido principalmente por la cadena televisiva Fox.

¿Debe esperarse de los estadounidenses que vayan más allá de sus medios informativos normales para obtener noticias fiables? Se espere o no de ellos, quizás no tengan otro remedio. Un día triste si esto ocurriera, pero las profecías de Orwell ya no aparentan ser tan inverosímiles.

Bush lleva la razón al decir que las noticias están siendo filtradas, pero por razones diferentes a las que él atribuye. Muchos razonaran que la filtración que existe, bien sea por casualidad o diseño, enseña el lado bueno del gobierno. Quizás los estadounidenses no reciban por los medios las trivialidades sobre Irak que el gobierno considera como noticias positivas, pero lo que verdaderamente es importante, y donde fallan los medios, es el que se omitan o minimicen las noticias negativas. Esto último se puede aplicar a un montón de temas… como la investigación sobre conocimientos gubernamentales previos al 11 de setiembre sobre un posible ataque terrorista, el caso de la esposa del embajador Wilson, la campaña del gobierno para promover la guerra con Irak, y los problemas militares de la actualidad (suicidios, deserciones y baja moral).

Todavía no estamos listos para declarar que existe una conspiración en los medios informativos. Pero… ¿por qué la auto-censura? ¿Es acaso algún tipo de intimidación por el gobierno? ¿Es una respuesta seudo-patriótica al 11 de setiembre y al sentimiento pro-guerra creado por el gobierno? ¿Es mejor para los medios, en estos tiempos en que el consumidor reina, el mantenerse lejos de la controversia y hasta del posible auto-criticismo de los estadounidenses? ¿Es posible que sean todas estas cosas?

En estos momentos la prensa extranjera está teniendo un gran día a costa de la caricatura que ofrece un teniente general norteamericano, William Boykin, superpatriota y cruzado del siglo XXI. Y no es tanto que se le ponga al general en ridículo, sino la forma de mofarse de cómo el gobierno, los medios y el público estadounidense copan con la revelación. Todos parecen quedarse pasmados y se preguntan porqué se requiere una investigación para algo que es tan obvio.

Y este pequeño problema sale a la superficie pisándole los talones al veto dado por los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad a una declaración condenando a Israel por la erección de su muro infame. Tras lo cual, el embajador Negroponte puso el acento al asunto del muro en el voto de la Asamblea General de la ONU, donde se denunció a Israel por 144 a 4… con EEUU y sus aliados en la coalición, Micronesia y Las Islas Marshall, uniéndose a la defensa del vergonzoso proceder Israelí. ¡EEUU contra el mundo!

Las noticias no deben ser un estado cualitativo de los eventos que ocurren, malos o buenos. Las noticias son simplemente noticias, y nada más. En cuanto a que noticias merecen ser pregonadas, eso es materia subjetiva. Es obvio que aquellas noticias que reflejan o responden a las preguntas más penetrantes del momento deben ir en primer plano. Pero los medios estadounidenses, por razones legitimas o ilegitimas, han fallado en esto.

Ahora que el gobierno nos ha insultado de nuevo con estas acusaciones absurdas a los medios, veremos lo irracional del público estadounidense al aumentar el prestigio de Bush en las encuestas.