Econometría que produce mentiras económicas

“Una nación de ‘personas a corto plazo’, eso es lo que sois. Vuestros políticos, vuestros líderes empresariales, y muchos de vuestros economistas solo mantienen un tiempo-horizonte que no supera los tres o cuatro años”. Esa fue la acusación pregonada por un erudito amigo escocés en una reciente charla cibernética… específicamente dirigida a tres de nosotros, norteamericanos, en el grupo.

Algo con lo cual no estoy en desacuerdo. Pero esta vez la acusación se centraba en el tema de conversación que trataba sobre las estadísticas recientemente anunciadas por el Departamento de Comercio de EEUU sobre el crecimiento de la economía durante el tercer trimestre.

Soy fiel a la creencia que la salud económica de un país requiere un enfoque total como lo requiere la salud humana. El alto crecimiento económico durante un trimestre, o dos, es tan solo señal de una posible mejora en camino. Una indicación esperanzadora, y nada más.

Partidarios de Bush, como aquellos otros que lo fueran de Reagan, son más ruidosos y apasionados que cuidadosos o científicos en su enfoque hacia la economía o la política. De la noche a la mañana, este 7,2% índice de crecimiento durante un trimestre da validez, según ellos, a toda la política económica del gobierno, particularmente en lo referente a la reducción de impuestos. De todas formas, puede que este índice de crecimiento sea tan solo una simple llamarada. Al fin de cuentas, tanto los empleos como el saldo del comercio exterior nos dan un triste espectáculo de la salud económica estadounidense a largo plazo.

Por dos décadas la situación laboral ha sido mucho peor que lo indicado en las estadísticas del gobierno. Empleos bien pagados han ido desapareciendo mientras se creaban otros con baja remuneración. Sin embargo el éxito económico ha estado midiéndose por el número de empleos creado y no su remuneración. Así que si durante un mes la nación perdía 100.000 empleos industriales que pagaban $24 por hora (incluyendo beneficios de salud) pero se creaban 200.000 trabajos en la rama de servicios que se compensaban a $10 por hora, la verdad a medias dada por el gobierno es la creación neta de 100.000 puestos de trabajo. Claro que la verdad completa sale a relucir cuando por simple aritmética se llega a la conclusión de una perdida anual en compensación laboral de $800 millones (basada en 2.000 horas anuales por puesto de trabajo).

De hecho, muchas de estas ganancias laborales en las últimas dos décadas se convierten en victorias pírricas para la familia media estadounidense que hoy en día requiere de múltiples empleos para cubrir sus necesidades económicas; y donde los ingresos para la familia, en valor mediano, han tenido resultados negativos durante los últimos quince años. La mayoría de los 20+ millones de empleos creados durante los ocho años de la administración de Clinton fueron empleos de remuneración baja mientras millones de empleos del sector manufacturero desaparecieron.

Hasta que el gobierno decida clasificar apropiadamente los empleos en términos de valor económico, continuaremos recibiendo información errónea sobre los cambios reales en el sector de empleo.

Además, los índices de desempleo dados mensualmente no reflejan el desempleo como tal. Aquellos que se han cansado de buscar puestos inexistentes, o los que están ocupando trabajos marginales, no están incluidos en ese índice; de ser incluidos, el índice ascendería del 6,1% actual a más del 10%.

Desde que los asuntos de estado son ejercidos por políticos a corto plazo, aunque con aspiraciones a largo plazo, las estadísticas van a trasmitir resultados que les favorezcan. Esa frase de Benjamín Franklin diciendo que ‘la verdad a medias es a menudo una gran mentira’ no puede tener mejor aplicación que en el terreno de encuestas y estadísticas… si estas están en manos de políticos.

Si aceptamos los preceptos de un mundo con libre comercio y soportamos la OMC, de hecho estamos creando en las naciones de alto desarrollo económico una mayor desigualdad en ingresos. Es una forma de redistribución de riqueza… aplicable en forma negativa solo a las clases modesta y media. En ningún otro país desarrollado es la situación tan marcada como en EEUU.

Esta disparidad en ingresos es creada por política nacional (globalización del comercio), cambios en el mercado laboral (cambios tecnológicos y descoyuntamiento sindical) y la composición de familias (múltiples empleos en la familia y el incremento de familias con un solo padre). Pero esta disparidad en ingresos es también creada por la avaricia en la sociedad que rinde culto a la falta de regulación a los negocios sin medir los costos sociales a largo plazo por falta de regulación. Esta nueva y acelerada desigualdad en ingresos puede llegar a ser algo suicida para la economía de EEUU.

Por lo pronto no voy a contener mi respiración esperando una recuperación económica mientras Bush tenga el timón… no una recuperación económica para todos los estadounidenses.