Democracia "a la californiana"

Tras escuchar a Arianna Huffington renunciar a su candidatura una semana antes de la elección, su estatura creció ante mis ojos. En tiempo escueto con Larry King, nos hizo ver no solo a una Arianna articulada, inteligente y persuasiva, sino también a una buena estratega.

Muchos somos los que hemos seguido sus pasos en esa metamorfosis socio-política: desde sus comienzos conservadores en Cambridge Union- Señorita Stassinopolous cuando aquello; a su “seducción” por Newt Gringrich al republicanismo ultraderechista- Señora Huffington por ese entonces; a la escritora de ese manifiesto suyo, que tanto ha dado de que hablar, Derrocamiento del Gobierno; a la progresiva-populista que es hoy en día. Su apoyo en estos tiempos es mas inclusivo, con una mano tendida a los que están desamparados o aquellos carentes de derechos políticos, repudiando las fuerzas opresivas de la corrupción y el statu quo. Definitivamente Arianna no es ninguna heroína para los charlatanes de CNBC.

No importa si vemos este cambio político en ella como una metamorfosis o un renacimiento espiritual. Lo que viene al caso es su visión clara y su forma de examinar la realidad política, sin rumiar el por qué de tal cambio. Muchos somos los que hemos ido por ese camino y agradecemos el esclarecimiento que la vida haya otorgado tanto a nuestras mentes como a nuestros corazones.

Esa misma noche, mientras masticaba las posibles repercusiones si se echaba a Davis, me llega un correo electrónico de un amigo, Arturo, que reside en México, DF. Pocas son las veces que nos conectamos durante el año, los dos muy ocupados, él como abogado para una extensa clientela estadounidense. Le conocí cuando ambos vivíamos en California, donde él estudiaba derecho después de haber ejercido en México como licenciado. Tras titularse en California regresó a su tierra con nuevos credenciales y una esposa.

Artie sabe que hace muchos años que no vivo en California, y que la política estatal californiana no es de suma prioridad para mí. Pero estaba enfurecido con lo que allí ocurre estos días, quizás algo personal ya que su esposa, por parte materna, es californiana de pura cepa (sexta generación). Escribe:

“…Entiendo que todo esto [la elección] pueda ocurrir en otros estados, pero… ¿en California? ¿Cómo es posible que la gente pueda ser tan cegata con lo que salta a la vista?

“Los californianos han estado últimamente viviendo una vida Jauja, y demandando más y más. Y todos sabemos muy bien que la misión de los políticos es el agradar. Pero si la legislatura se sobrepasó, y si faltó visión o preparación para un futuro incierto, sin dejar de tener en cuenta el programa desastroso que ha traido Bush, eso no es motivo para poner al flemático Davis como chivo expiatorio.

El partido Republicano tiene todas las de perder en California, y la tendencia es que su situación empeore. Tiene lógica que solo maquinando y confabulando podrán salirse con la suya. Issa, Simon y “los despojos” de la pandilla de Pete Wilson han estado armando esa tienda-circo con Arnold Schwarzenegger como payaso-estrella en su cartel… listo para ser mas tarde una marioneta mas para Bush.

“Me es difícil entender todo esto, incluso tu silencio en este tema, después de haberte educado allí y residido por tantos años. ¿Acaso tienes miedo a usar tu pluma para una causa tan noble, Ben?”

No, querido Arturo, no tengo miedo o desgana en usar mi pluma. Verás que tampoco tengo miedo de unir tu pluma a la mía. Sin embargo, debo añadir que la mayoria de las causas políticas, cuando no son parte de un programa que ayuda a la sociedad y no solo a sus políticos, carecen de nobleza. Y lo que termina ocurriendo es que bajo este sistema bipartito que tenemos, sales de una y te metes en otra igual… la corrupción es parte del poder político.

No importa lo que las calificaciones o integridad de Arianna Huffington o Peter Camejo pudieran aportar a resolver los problemas de California… éste no es el momento para ellos ya que no existiría legitimidad para una republica en que su gobierno, o su jefe de estado, es secuestrado en nombre de la democracia, como ocurre con Gray Davis. La democracia, ahora más que nunca, está en la encrucijada por tierras californianas. Será un día triste, no solo para los californianos sino también para el resto de los estadounidenses, si la apatía es la que se lleva los votos este siete de octubre. La verdadera democracia solo saldrá adelante si todos los californianos votan un sonoro NO a dar la patada a Davis. Y, como emergencia tan solo, que otorguen su voto a Cruz Bustamante.

Arianna…quizás Davis, asumiendo que salta esta valla, tenga su propio renacimiento espiritual y te tome como consejera; mejor aun, como mediadora entre él y ese gran pueblo de California que le ha dado otra oportunidad. Mi voto para que esto ocurra.